Cuidarse del ego.

La forma en que me descubrí a mi mismo como un trabajador de la luz, fue a través de darme cuenta por lo que realmente mi corazón palpitaba. Eso me hico descubrir un nuevo mundo que jamás me había imaginado, y sobretodo empecé a querer ese mundo. Pero sin darme cuenta, lo que estaba haciendo me estaba alejando de eso mismo.

Me paso descubrir a muchas personas que hacían ya cosas que yo quería hacer. Mi ego me dijo: “ves, no hay lugar para ti”. Recuerdo en particular, que tenía yo muchas ganas de crear un boletín (el cual pronto se hará realidad), y de repente descubro uno prácticamente igual al que yo tenía en mente.

A pesar que de nuevo, mi ego me dijo que ya se había llenado ese hueco, paradójicamente en ese mismo boletín, la persona escribió sobre la importancia de compartir nuestra luz, y que el se sentiría halagado si alguien lo copiaba, pues también su boletín era influencia de otras personas. Lo que en pocas palabras quería decir, es que cada quien es capaz de reflejar la divinidad de maneras distintas.

De hecho, el llamado que sentimos, es justo por que el mundo necesita nuestra luz, en cualquier área que nos apasione. De hecho, un mismo tema dicho por personas distintas, genera un impacto diferente en quien lo recibe, por aquello de los temas de la vibración.

Por otro lado, hay que tener cuidado con los egos de los demás. Pues habrán ocasiones, que inconscientemente hagan comentarios que pretendan desalentarte o criticarte, y es entonces donde hay que entender que no es su parte de luz, si no su sombra la que habla.

La mayoría de nosotros nacemos cubiertos por nuestras propias sombras, con un enorme temor hacia nuestra luz. Pero es justo ese nuestro gran trabajo espiritual, dejar a un lado los miedos, y escoger al amor de una vez por todas.

Hasta donde se, es imposible eliminar el ego, de hecho es parte de nuestro trabajo espiritual permanente. Por eso es tan importante estar en contacto con nuestro amor interior, cultivándolo y fomentándolo. Es muy difícil avanzar por nuestro camino espiritual sin la fuerza amorosa de lo divino.

Hay que saber desarrollar la confianza interior, ya que mientras más fuerte sea tu luz, será tu sombra. Solo es a través de la fe que en verdad podemos regresar a ser lo que somos, y a cumplir con la misión amorosa, por la que estamos aquí.

Namaste.

Yo puedo, pero ¿Soy requerido?

Desde que tengo conciencia, siempre he sido muy servicial. Me encanta lo bien que se siente ayudar a los demás, y hacer algo para hacer el mundo mejor. Eso me ha hecho sentir maravillosamente muchas veces, pero quizás me ha hecho sufrir enormemente, otras veces. Esto es importante, ya que si queremos servir al universo, tenemos que estar bien, para poder hacerlo adecuadamente.

Para poder dar, hay que tener. El camino del servicio empieza en uno mismo. Lo que quiere decir que para poder servir, hay que practicar el amor, eso implica estar bien en primera instancia, para poder dar. Eso es dar desde la abundancia, en lugar de la carencia.

Lo que me hacía sufrir, es algo que se conoce como ser «el/la rescatador», que dicho de una forma práctica significa, meterse donde no te llaman. Cuando te desvives por dar, en particular a quien no te lo ha pedido terminas en desgaste.

Yo por mucho tiempo fui un rescatador, creía que venía a salvar al mundo. Y para ello necesitaba ayudar a todos, enseñarles y hacerles ver cuál era «la verdad» de la felicidad.

El resultado era que terminaba herido, con frustración y rencor, muy lejos de ser amor. Pero es que no entendía, como las personas podían vivir de la manera que vivían, tan alejadas en mi visión del amor, tan desconectadas de sí mismas y de la vida. Simplemente no había entendido un pequeño detalle: cada quien viene a vivir su propia experiencia

En algún lugar y en algún tiempo elegimos las experiencias que vamos a enfrentar para poder aprender. Esto quiere decir que las personas viven  y deben vivir sus propias experiencias, así lo eligieron. Por ende lo debemos respetar. Querer cambiar a las personas no es ser amoroso, aceptarlas lo es.

Cuando consideramos que alguien puede estar mejor, lo mejor es rezar por la persona. Normalmente si algo puedes hacer y es el momento, todo se dará con naturalidad.

He también de confesar, que mis ganas de enseñar o rescatar a otros, no era más que un profundo y oculto pretexto para no enseñarme a mí mismo, y sanar mi interior. Con el tiempo descubrí, que lo que realmente vale la pena compartir, es la propia acción de cómo te has sanado.

Muchos trabajadores de la luz, podemos caer en una confusión en la forma en la que podemos dar servicio al universo, pues pensamos que debemos rescatar a las personas, o dar sin recibir. Pero esa misma necesidad de servir -innata en la trabajadores de la luz- bien orienta es muy poderosa.

Esto parte con de tu verdadero poder personal, que es ser feliz. Esa la manera más importante de ayudar al mundo, no diciendo, sino siendo. El universo siempre es muy claro cuando nos necesita, lo único que hay que hacer es aprender a seguir nuestra intuición, lo que implica callar nuestra mente.

En mi experiencia, la paz que vivo sin estar forzando mi ayuda al universo, es fenomenal. Pues con eso ya estoy sirviendo a mi propósito. Me costó entenderlo, pero la gran gracia divina está en ser no en hacer. Lo importante es ponerse en disposición, y estar lo mejor disponible posible. Es decir, mientras más hayas sanado, mejor puedes servir.

Namaste.

La gran misión.

Desde muy temprana edad, supe que yo era un trabajador de la luz. Pues siempre he tenido una enorme vocación por qué el mundo y las personas que lo habitan sean mejor. Sabía intuitivamente que yo podía hacer algo por la causa, pero no tenía ni idea de cómo. Y esa confusión es la que más aprendizajes me han traído.

Un trabajador de la luz, es toda la persona sensible ante la situación del planeta y de los demás, y que sabe en alguna parte de él o ella que es su deber hacer algo por los demás. En mi caso aunque no era consiente de ser un trabajador de la luz, y mucho menos su significado, si estaba muy conectado con mi propósito de ser.

Sufría enormemente de no poder hacer que los demás, dejaron a un lado sus preocupaciones o las trivialidades, y se enfocarán por ser feliz. Pero era imposible que yo pudiera hacer algo en mis condiciones. Solo hasta en verdad entendí mi propósito, fue que pude calmar mi ansiedad.

Los trabajadores de la luz, no estamos aquí para sanar a otros, estamos para sanarnos a nosotros mismos. Es solo mediante nuestra propia sanación que podemos sanar a otros. Es a través del ejemplo y la integridad donde realmente yace nuestro poder.

Somos seres profundamente amorosos y sensibles, venimos con un gran propósito, sanar al mundo, pero no a través de convertir a otros, sino de convertirnos a nosotros mismos. A respetar el proceso y los tiempos de cada quien, y a ser paz interior que se transforme en paz exterior.

La desesperación por ayudar, es algo muy dañino para nosotros, nos quita poder, nos enferma y nos absorbe las energías que tanto necesitamos para ser amorosos.

Estar bien, para poder dar, es quizás la lección más importante del camino. Eso significa que hay que enfocarse en nosotros mismos, si el universo necesita que ayudes a alguien, claramente lo pondrá en tu camino. Sin forzar ni nada, todo será muy natural.

Nuestro trabajo no es enseñar, sino a enseñarnos. Para poder hacerlo es indispensable poner al amor en todo lo que hagamos, enfocándonos en el servicio. Cuando yo estoy bien, con un corazón sano y lleno, tengo mucho más para dar, que si mi corazón está herido y vacío.

La fórmula es sencilla, tener para dar, a través del amor personal, y cultivando relaciones saludables de dar y recibir. Eso es lo que en verdad nos hace poderosos, y en consecuencia cumplir lo que veníamos a hacer.

Hacemos mejor al mundo, cuando nosotros lo somos. Y si estamos abiertos a servir, el universo manejara nuestra agenda cuando nos necesite.

Namaste

Enfocarse en el amor

En la vida hay un factor determinante, para el desenlace de cualquier acción: la razón por la que se hacen. Esto es particularmente más claro en las actividades de índole espiritual, pues el verdadero trabajo espiritual, es tremendamente sensible a la energía que se pone en lo que se hace. Por lo que hay que aprender a cobrar conciencia de este asunto, si es que queremos lograr nuestro objetivo como trabajador/a de la luz.

La clave es aprender a hacer las cosas por amor, si lo haces, todo lo demás vendrá solo.

Para poder lograrlo, hay que descubrir y evitar que el miedo se infiltre. Pues sin darnos cuenta empezamos a hacer o dejar de hacer cosas por el temor a algo. Si bien, en mi visión, el miedo no es lo contrario al amor, este si nos aleja de entregarnos al máximo a nuestro propósito.

La mayoría de los trabajadores o potenciales trabajadores de la luz, tienen el temor del que dirán, de si realmente son útiles, o si se puede tener una carrera redituable sirviendo al universo. La respuesta es clara, cuando se hacen las cosas por amor, sin esperar nada a cambio, los resultados pueden ser maravillosos.

En cambio, si lo que estamos haciendo, tiene integrado el miedo de algo, automáticamente nos estaremos poniendo en esa vibración, y atrayendo eso que tememos.

Puedes ser un gran trabajador de la luz, y cumplir con el servicio que tanto te pide tu corazón. Pero si estas esperando los premios, antes que la acción, en el caso del trabajo espiritual todo se complica.

Por otro lado, hay personas que están enfocadas 200% al servicio, y no ven los beneficios materiales de su trabajo. Esto es por que no se están abriendo a recibir. Lo cual es uno de los mayores retos de las personas orientadas al servicio, pues se quiere dar, y se olvida la parte de recibir.

Para que el amor se complete, es necesario, que haya un equilibrio entre ambas energías. Eso es lo que hace que la energía amorosa se renueve.

El universo provee de la abundancia que cada quien este dispuesto a recibir, y todos somos merecedores de la más alta cantidad. El trabajo de la luz, es tan importante, y merece ser retribuido igual que cualquier otro. Estamos enfocados al alma, que es lo único que realmente tenemos como propiedad.

Por eso hay que revisar nuestras acciones, y hacer las cosas por amor. Confiar en que todo será resulto, y enfocarse en servir al universo.

Namaste.

La abundancia en el trabajo de la luz.

Lo que he visto en mi propia vida, y en muchas de las personas a las que coacheo, es que uno de las cosas que más complican la abundancia personal, es el apego a la perdida. Esto ocasiona que la abundancia no llegue a tu vida, pero aunque es una cierta actitud común, hay maneras de mantener el flujo natural de la abundancia.

Quiero partir de ahí. Somos abundantes. Más sin embargo en esta vida la abundancia es uno de los aprendizajes espirituales más importantes que tenemos todos. Así que todos de una u otra forma, tenemos bloqueos que necesitamos levantar para regresar a nuestro estado natural.

También es importante considerar que la vida es un flujo constante, y que nada permanece quieto. Tanto si tienes abundancia o no, eso puede cambiar. Por lo que ser consiente de tu estado de abundancia, así como de tu vibración personal, te permite dirigir tu vida hacia la abundancia más plena.

Lo que sucede muchas veces, es que cuando algo no sucede como te gustaría, te aferras a esa perdida, lo que te impide que llegue eso que querías.

Me ha pasado seguido con las personas que me piden coacheo, ya que algunos ven una barrera en el tema del precio. Y dependiendo de como reaccione es el resultado que voy a obtener, pues básicamente tengo dos opciones, enfocarme en lo que no se logró, o dejarlo ir y confiar que regrese multiplicado.

La confianza fluye en la confianza plena.

Si espero que la persona que no se decidió, cambie de opinión, o si me esperanzo de alguna manera de si se de, lo único que estoy haciendo es repeliendo la abundancia. Muchas veces esperamos que la abundancia venga directamente y condicionadamente.

También ocurre que nos entra la duda si es justo que cobremos o la cantidad que cobramos. A mi me costó mucho trabajo entender, que de algo tengo que vivir. Que el universo recompensa a quien se da su lugar, y sobretodo que amar implica dar y recibir.

El apego bloquea el flujo de recibir, mientras que la confianza nos abre al estado permisivo de recibir.

En cambio, si confío en que lo que tenga que ser, será, y que el universo me compensará por eso que no se logró, los resultados son espectacularmente diferentes. Aquí es donde la vibración cobra su papel, si me preocupo o me pongo a vibrar en miedo, atraigo eso, muy por el contrario si mantengo mi confianza y pido que las cosas fluyan.

Es muy adecuado el pedir al universo, Dios, los ángeles, que te ayuden con tu abundancia. La oración eleva tu vibración y se ratifica con la confianza de que así es y será. Esa es quizás la fórmula secreta.

Todo es un tema de fluir y confiar. A veces hay que tener paciencia, pero debes saber que lo que pides siempre se te dará.

Todo se trata de confiar, y recordar que eres abundante.

Se enseña en verdad cuando se deja de querer hacerlo.

Desde que soy chico me ha gustado enseñar a otros. Quizás intuía que ese era una de mis propósitos de vida.  Y esto me hizo forzar muchas veces a querer enseñar a otras personas, sin que realmente fuera yo requerido. El resultado además de no enseñar, era que caía yo un tanto mal.

Es decir, sabía lo que quería, pero no la manera de lograrlo.

Debo de confesar, que realmente estaba yo buscando dos cosas, inflar mi ego y evadir mi propio aprendizaje personal. Digo no es que no supiera nada, siempre se me ha facilitado aprender cosas. Pero las sabia desde la teoría, no desde de la practica.

En algún momento, me logré dar cuenta que mi trabajo no era enseñar, sino aprender. Ahí estaba el verdadero llamado, y aceptarlo fue lo que en realidad cambió mi vida como trabajador de la luz. No se puede dar lo que no se tiene.

Yo sentía que debía ser el salvador de los demás, y mostrarles el rumbo. Eso me hacía sentir importante, pero no necesariamente útil. Es muy fácil observar en los demás las cosas que no hacen bien, pero es mucho más retador reconocer las propias.

Al final cada enseñanza aplica también para ti.

Según la ley de la atracción vas a tener gente que este acorde a tu vibración. Es decir, en la medida que tu vibración aumenta y se conecta cada vez más al amor más elevado -el fin de todo nuestro trabajo en la tierra- las personas con las te rodearás serán acorde a esa vibración. Incluso las mismas personas actuarán contigo de manera diferente.

El estado interior crea el estado exterior.

Cuando doy sesiones de coaching, el mensaje que le estoy diciendo a las personas también aplica para mi. Como mencionaba anteriormente, en la medida que te enfocas tu aprendizaje es en la medida que tus aprendizajes serán para alguien más.

Ahí es cuando la magia ocurre, cada herida que sanas, abre la maravillosa oportunidad de poder en algún momento de tu vida, sanar a alguien más. No por que debas hacerlo, sino por que la vida a través de la ley de la atracción te abrirá esa oportunidad.

Prácticamente todo lo que ocurre en la vida, cada situación dolorosa, es una gran oportunidad de aprendizaje así como de sanación. Eso es lo que en verdad te hace un maestro, no el querer compartir, sino el tener que compartir.

Lo importante es hacerlo desde el corazón, por transmitir quien eres, mas que lo que sabes.

Las personas aprenden más amorosamente cuando las personas se permiten ser quienes son, y enseñan con su practica. Lo que en verdad nos han maestros a todos, es el trabajo personal para ser cada vez más y más amor.

La mejor forma de dar, es llenándote de amor el corazón. Y si hay algo que haya que compartir, el universo te pondrá la situación. El amor es el que dirige y hace que todo sea perfecto.

Namaste.

Algo básico para encontrarte.

Los trabajadores de la luz, somos seres que tenemos una vocación de servicio hacia el planeta muy marcada. En nuestro interior se siente imperiosa necesidad para que el mundo este mejor. Más sin embargo una de las tareas más importantes, por no decir la prioritaria es la de la propia sanación personal.

He descubierto que todos los que venimos a esta vida, venimos con una inminente orientación a aprender. Y es claro, que los trabajadores de la luz son muy susceptibles a estos aprendizajes. Ya que sus vidas están muy marcadas por situaciones determinadas, que los obligan a reencontrarse con su esencia o a sufrir por no hacerlo.

Es por eso que indispensable en un trabajador de la luz, el trabajo personal. Muchas veces queremos servir por servir, pero lo que en realidad el universo necesita, es de tu sanación personal.

La mejor forma de servir al universo en esta vida, es siendo feliz. Esto te hace tener tanto energías como cosas para dar. Es dar desde el amor, enseñar desde el ejemplo.

Cuando das sin tener, a la larga te terminas lastimando. Por su puesto que dar es loable, pero cuando lo haces desde el amor los resultados son potencialmente superiores.

Yo he visto que los trabajadores de la luz tenemos un gran aprendizaje que necesitamos, el de darnos cuenta que en esta vida tenemos que aprender. Desde mi perspectiva, yo he visto que los trabajadores nos enfocamos en ayudar y en su satisfacción, y nos olvidamos de nuestras propias necesidades.

Cuando logras descubrir quien eres, y de que manera puedes cumplir tu misión divina, la vida fluye de mejor manera.

Yo he tenido que aprender a decir que no, poner limites, para que pueda tener tiempo para sanarme, recargarme, o simplemente relajarme. Esto he notado que me ha ayudado mucho para poder dar desde el corazón y con una energía mucho más poderosa.

Muchos trabajadores de la luz sufren de ansiedad por necesitar ayudar, o de culpa de no ser suficiente, o incluso ambas. Y esto no es otra cosa más que el ego mostrando un aprendizaje. Un consejo elemental para los trabajadores de la luz, es que necesitan librarse de todas estas energías bajas que reducen su poder.

Cuando los trabajadores de la luz hacen suficiente trabajo personal, el cual se traduce en saber manejar la culpa, el miedo, la ira, su vibración se eleva a tal nivel, que su poder de ayudar al universo es mucho más alto de lo que se podría imaginar.

De hecho, un trabajador de la luz empieza a servir al universo cuando logra su propia felicidad. Ahí esta el primer paso necesario para poder servir como el alma anela.

Namaste.

El amor es el mejor hogar.

En la vida todo se mueve por amor, o por la falta de el. En el fondo todas las personas estamos buscando el amor en todos lados, ya sea a través de la búsqueda de la fama, del dinero, de la seguridad, todo es por que en el fondo necesitamos hacer algo para sentir lo que se tiene con el amor.

Cuando somos amor lo tenemos todo, por lo que no necesitamos hacer ni tener nada para sentirnos plenos y satisfechos. Mas sin embargo nuestra búsqueda incesante tiene un origen muy específico.

Por alguna razón en esta vida, nos hemos confundido, y pensamos que el amor es algo ajeno a nosotros. Por eso nuestra búsqueda esta tan enfocada en lo exterior. Cuando descubrimos que el esta en nuestro corazón, muchas veces descansamos.

Lo hacemos, pues no hay que buscar mas, todo esta en nuestro interior, y eso no solo es relajante sino también reconfortante.

El amor es nuestra casa, así que cuando estamos buscando regresar a ella, es por que estamos buscando nuestro amor. Cuando lo tenemos, cualquier lugar y cualquier situación se convierten en nuestro hogar.

Encontrar nuestro propio amor no es tan difícil, solo es aprender a buscar en el lugar adecuado, en lugar de usar nuestras energías para darle fuerza a la orientación equivocada.

Cuando nos atrevemos a mirar hacia nuestro interior, las cosas cobran sentido y entendemos la razón de amor que hay en todo lo que nos ha tocado y nos tocara vivir.

Una desesperación luminosa.

Todo ser de luz tiene una gran inquietud, cumplir su misión de vida. Es algo que se tiene tan en lo profundo, que no hay duda de que es una constante que siempre esta pidiendo una acción para hacer algo en pos de cumplir ese propósito.

Pero a muchos seres de luz, les pasa que esa inquietud por dar amor y servir al universo, les genera una desesperación. O dicho de otra forma, una prisa por ayudar. La cual termina siendo contraproducente.

Una característica que tienen las personas con sensibilidad espiritual, es el de saber -mínimo intuitivamente- sobre su potencial, y justo ahí es donde viene la desesperación de la que hablo.

Como ser de luz, vez que puedes ser abundancia, salud, sanción, pero cuando quieres serlo las cosas a veces no salen como tu quisieras. Entonces te frustras, te preocupas o te desesperas. Pues crees que algo no esta bien. Más sin embargo, todo es perfecto.

Cuando sea el momento en la vida adecuado, las cosas se darán. Es decir, nada cambiará en tu vida hasta que no sea el tiempo adecuado. Por lo que desesperarse por que las cosas no cambian, únicamente genera energía de resistencia, y un desgaste de tu energía personal.

La desesperación o frustración son energías que hacen que uno se estanque y dejes de permitir que algo mejor llegue.

Por alguna razón elevada, las cosas en tu vida están ahí en el momento perfecto. Lo cual significa que se encuentran ahí para ayudarte con tu crecimiento espiritual.

Así que si las cosas en tu vida, aún no están en el lugar que anhelas, en lugar de desesperarte y frustrarte, simplemente confía y ten paciencia. Practica la compasión hacia ti mismo. Estoy seguro que vas por el camino correcto, pero al final la gracia esta en aprender a fluir con el flujo de la vida.

A mi me ha funcionado mucho pedir constantemente ayuda a Dios, ángeles, maestros, es decir a todo el equipo celestial, les pido que guíen mi camino y que me ayuden a cada vez más y más vivir en el más alto bien estar.

Como ser de luz, eres perfecto. Probablemente hay cosas que aún no están como quisieras que estén. Pero es importante que tengas paciencia, e identifiques cuales son las situaciones que te impiden lograr lo que quieres. Para que puedas ver como cambiarlas y avanzar en tu camino espiritual.

Tu futuro es maravilloso, sobre todo si confías en que así será, pero este no deja de ser futuro. Hoy céntrate en vivir tu presente sea como sea, al hacerlo estarás haciendo lo necesario para construir ese futuro que tu corazón sabe que mereces.

Namaste.

Sobre la pirateria espiritual.

Como trabajador de la luz, es muy probable que seas alguien que necesite mucha aceptación personal, a menos que ya hayas hecho un trabajo personal y hayas logrado liberar esa parte de ti. Esto puede afectar al trabajo de la luz debido a que muchas veces otras personas pueden tomar ideas o cosas tuyas y buscar un beneficio personal.

Esto puede ser muy doloroso. Pues a veces nos sentimos traicionados, pues algo que consideras tuyo fue tomado por alguien mas para su uso. Es correcto tu sentir, hay que permitirlo sentir, pero esto implica igual un trabajo muy interesante como trabajador de la luz.

Aunque antes de hablar de eso, es importante saber que algo que no es correcto o incluso ilegal debe ser defendido de la manera conducente. Ser un trabajador de la luz asertivo implica defender tus derechos y alzar la voz, pero desde una posición amorosa y no colérica. Pero para eso debes ser capaz de ser el más alto amor y con enfoque al servicio al universo.

Cuando algo así te pase, debes analizar en ti si lo que te esta molestando es la acción o que no te estas llevando el mérito. La acción es incorrecta, pero si tu mensaje u obra se esta propagando el universo te lo compensará, siempre y cuando estés enfocado en el servicio.

Algo que a mi me hace sentir muy tranquilo es el hecho de que cada quien vive su propio karma, es decir no gastes tu energía enviándole malas vibras a nadie, el más afectado vas a ser tu. Pero en cambio déjaselo al universo, y honra el hecho que lo estas sirviendo de una manera mas potenciada.

Incluso que te tomen ideas, es una gran señal que vas por el camino adecuado.

También hay que observar el apego a las cosas. El sentido de ser dueño de las cosas es una actitud que viene del ego, y nos puede hacer sufrir enormemente.

Cuando logras vivir 100 % alineado a servir al universo, en desapego de lo que haces y no esperas nada a cambio, en verdad estas en servicio. Estas practicando la confianza de que todo será provisto.

Al no confiar, generas energía de resistencia que impide que el universo lleve a ti la abundancia que te mereces.

Recuerda quien lleva a ti la abundancia no son los clientes, pacientes o quien te entregue dinero, sino el universo quien busca caminos para proveerte. Mientras mas abierto, aterrizado y positivo estas, mas abundancia permites que entre. Dicho de una manera chistosa, tu jefe es el universo, y en la manera que sigues sus lineamientos, los ascensos vienen.

El universo te dice: «sirve a tu mas alto propósito y yo me encargare de todo lo que necesites».

Así que, suelta tus preocupaciones, evita vibrar en coraje, y suelta cuando sientas que alguien tomó algo tuyo, porque no es así. Todo es del universo, quien se alinea a esta verdad vive en plenitud y en abundancia.

Confía, recuerda que cuando haces las cosas por amor y servicio, es cuando el poder entero del universo se manifiesta en ti.

¿Cómo puedes servir hoy?