Todos tenemos algo para enseñar.

A cada uno de nosotros, la vida nos ha puesto una serie de retos bastante interesantes. Ya que estos, son nuestras oportunidades de crecer, e iluminar nuestro ser. Más sin embargo, podemos o no aprovechar lo que nos toca vivir. Pero si lo hacemos, no sólo nuestra vida se vuelve más plena, sino tenemos mayor claridad de estas lecciones, lo que nos abre otra oportunidad, la de compartirlas. 
Ahí es cuando muchas cosas cobran sentido para los trabajadores de la luz, pues cada una de estas lecciones, pueden ayudar a alguien más, y nuestra enseñanza se da desde un espacio de amor. 
Como ya he escrito en otras ocasiones, hay que cuidar, no caer en la trampa del ego, de ser «rescatador/a», la cual consiste en querer cambiar y salvar a los demás, lo cual normalmente termina trayendo mucho sufrimiento para uno, y poco cambio a esa persona. Cuando hay algo que se le puede enseñar a alguien más, solita la vida te lo va a poner enfrente.
Esto es debido a la ley de la atracción. Atraemos a las personas que tienen nuestra misma vibración o que están por tenerla. Ahí es donde la parte divina siempre me da una gran lección, no soy un producto terminado, y cada vez que ayudo o comparto alguna de mis aprendizajes, estoy aprendiendo algo otra vez. 
Lo que se enseña a los demás, es en primera instancia una lección a uno mismo. El estado interior es el que crea el estado exterior, y eso se refleja con las personas que son susceptibles a los aprendizajes que puedas tener.
Debo reconocer, que una de las lecciones que estoy teniendo hoy en día, es justamente a cobrar conciencia de esto. He notado que cuando crítico o señalo algo en otras personas, es por que eso mismo está de alguna forma en mi, y solo podré cesar esa actitud en la medida que sane esa parte de mí que me hace ver eso en los demás, lo cual no es otra cosa más que un reflejo de mi mismo. 
La verdad es que hay muchos miedos en relación a asumir el rol de trabajador de la luz, pues nuestro ego se alborota con todas las implicaciones que esto pudiera tener. Pero todo eso no es más que, más áreas de aprendizaje. 
Ser un trabajador de la luz, implica un compromiso con uno mismo, y con amarse incondicionalmente. Todo lo que venga después se da muy naturalmente, no hay que hacer nada, en especial si le entregamos el proceso al universo. 
Todos tenemos algo que enseñar, y a su vez, de todos podemos aprender algo, esa es quizás la más grande lección que podemos integrar para vivir una vida plena y llena de amor.
Namasté.

La sensibilidad a la energía

Los trabajadores son especialmente sensibles a la energía, y esto tiene mucho que ver no solo con su misión de vida, sino también con las habilidades psíquicas que traen innatamente.

Curiosamente según el potencial de estas habilidades psíquicas, el ego será de ese tamaño o aún más grande. En mi experiencia personal, he visto que el ego es el maestro en esta realidad física. Pues el ego nos hace tener que limpiarnos e ir puliendo nuestros dones. Cuando lo hacemos desde el amor, un gran aprendizaje se integra a nuestra alma.

Si bien valdría la pena hablar de la importancia del trabajo personal para sanar cuestiones alojadas en el ego, las cuales impiden el florecer de las habilidades luminosas del ser. Hoy quiero hablar de algo más sencillo y que esta relacionado toda nuestra experiencia, casi en todo momento. La energía de los objetos.

La energía de los objetos, de las personas, y en general de todo lo que nos rodea, afecta de manera intensa a los trabajadores de la luz.

En la medida que los trabajadores de la luz van elevando su vibración, esto se vuelve todavía más critico.

El mejor ejemplo es con la alimentación. Un trabajador de la luz sin trabajo personal, puede consumir grandes cantidades de grasa, alcohol, cafeína y aparentemente no pasa nada. Pues no esta consiente de que sus habilidades están bloqueadas, así que no se da cuenta de lo que pasa con estas sustancias.

Pero por el contrario, en la medida que el trabajador de la luz avanza, se va volviendo menos tolerante a esas sustancias. Quizás incluso, le provoquen algún efecto extraño en su ser.

Lo importante es saber que como trabajador de la luz eres sensible, y que en esta realidad dual se necesita ser luz pero cuidando y protegiendo esa luz de las energías bajas que te pueden afectar. Según tu origen, podrías tener cierta resistencia a la protección, pues recuerdas que eres amor y que no tenías por que protegerte. Aquí es un poco diferente al coexistir vibraciones diferentes en un mismo espacio.

Yo he notado, que a pesar que ya no como carne, y prácticamente ningún producto de origen animal, a veces aún así la comida me puede caer no tan bien. Esto es por que la energía de los alimentos importa muchísimo. Normalmente prevengo esta situación bendiciendo y poniendo una intención luminosa a mis alimentos. Cuando puedo le pongo mis manos, y aveces he sentido como estos tienen una carga de energía densa, y voy viendo como va cambiando hasta ser luminosa.

Pero así como con los alimentos, también pasa con todos los objetos de tu alrededor, pueden absorber energías bajas de los demás o incluso tuyas (en esta realidad no conozco a nadie, por muy luminoso que sea que no tenga ego). Pero basta con simplemente bendecir o tener la intención de limpiar energéticamente las cosas.

Arcángel Miguel es un especialista en limpiar todo de energías bajas, y también para proteger a los trabajadores de la luz de la afectación de energías bajas.

El uso de inciensos, piedras, y muchas otras cosas también funciona, la cuestión es encontrar cual es la que mejor te hace sentir y puedes utilizar.

Cuando aprender a cuidar y elegir que tipo de energías entran a tu ser, y logras que las luminosas sean las que te nutren, tu ser resplandece y tu energía personal se potencializa. Ese es el poder de tu conciencia, elegir y darle la intención a tu vida y a todo lo que te rodea, al final de cuentas, como trabajador de la luz seguramente vienes a elevar la energía de este planeta. Yo se que así lo estas haciendo.

Namaste.