Un elemento necesario para cumplir tu misión.

Los trabajadores de la luz tenemos una intensa necesidad de servir al universo, aunque esto puede ser en muchas formas, esta necesidad es muy fuerte. Aquí es donde el viene el gran reto de hacerlo, pues no hacerlo puede generar mucho sufrimiento y frustración, pero el miedo de no saber como hacerlo también es el mayor dolor que los trabajadores de la luz experimentan.

Algo característico en esta vocación de servicio, es la necesidad dar y compartir, pero como buenos seres humanos tenemos un enorme miedo que se nos presenta. Lo cual la mayoría de nosotros hemos permitido que dicha oscuridad se posesione de nosotros, incluso hasta olvidarnos de toda la luz que hay en nuestro interior.

De hecho, podemos llegar hasta cuestionar nuestra razón de vivir, dudamos de si las acciones que hacemos son las correctas, y nos sentimos sin rumbo.

Pero en algún momento recordamos, nuestros ángeles y seres luz nos recuerdan quienes somos, ahí se nos abre la oportunidad de empezar a dar los pasos que necesitamos para en verdad hacer eso que nuestra alma tanto anhela, servir. Sabemos que lo hacemos por que sentimos una sensación de que nuestro propósito elevado se esta cumpliendo.

Lo único es que normalmente la duda sigue presente, y solo es hasta que el trabajador de la luz se ve al espejo y empieza a demostrarse de su capacidad, que el ciclo negativo se rompe y entonces su luz empieza a emerger.

Hasta donde he descubierto, casi todos los trabajadores de la luz nacemos con baja autoestima, o sentimos una enrome frustración en algún momento de nuestras vidas por no poder ayudar como quisiéramos, pero esto lejos de ser una condena es un motivo de aprendizaje, es lo que nos hace crecer y nos hace encontrar quienes somos, cuando aprendemos a valorarnos nuestra luz brilla como nunca antes.

Así que confía en ti, solo cuando lo haces tu luz finamente es capaz de iluminar a otros. El universo solo puede manifestarse a través tuyo cuando confías en ser el maravilloso canal de amor que realmente eres.

Tu mantra es “confía”, al practicarlo en verdad te vuelves el poderoso trabajador de la luz que el universo necesita.

Namasté.

P.d. Om mani pad me hum (googlea el significado)

Todos tenemos algo para enseñar.

A cada uno de nosotros, la vida nos ha puesto una serie de retos bastante interesantes. Ya que estos, son nuestras oportunidades de crecer, e iluminar nuestro ser. Más sin embargo, podemos o no aprovechar lo que nos toca vivir. Pero si lo hacemos, no sólo nuestra vida se vuelve más plena, sino tenemos mayor claridad de estas lecciones, lo que nos abre otra oportunidad, la de compartirlas. 
Ahí es cuando muchas cosas cobran sentido para los trabajadores de la luz, pues cada una de estas lecciones, pueden ayudar a alguien más, y nuestra enseñanza se da desde un espacio de amor. 
Como ya he escrito en otras ocasiones, hay que cuidar, no caer en la trampa del ego, de ser «rescatador/a», la cual consiste en querer cambiar y salvar a los demás, lo cual normalmente termina trayendo mucho sufrimiento para uno, y poco cambio a esa persona. Cuando hay algo que se le puede enseñar a alguien más, solita la vida te lo va a poner enfrente.
Esto es debido a la ley de la atracción. Atraemos a las personas que tienen nuestra misma vibración o que están por tenerla. Ahí es donde la parte divina siempre me da una gran lección, no soy un producto terminado, y cada vez que ayudo o comparto alguna de mis aprendizajes, estoy aprendiendo algo otra vez. 
Lo que se enseña a los demás, es en primera instancia una lección a uno mismo. El estado interior es el que crea el estado exterior, y eso se refleja con las personas que son susceptibles a los aprendizajes que puedas tener.
Debo reconocer, que una de las lecciones que estoy teniendo hoy en día, es justamente a cobrar conciencia de esto. He notado que cuando crítico o señalo algo en otras personas, es por que eso mismo está de alguna forma en mi, y solo podré cesar esa actitud en la medida que sane esa parte de mí que me hace ver eso en los demás, lo cual no es otra cosa más que un reflejo de mi mismo. 
La verdad es que hay muchos miedos en relación a asumir el rol de trabajador de la luz, pues nuestro ego se alborota con todas las implicaciones que esto pudiera tener. Pero todo eso no es más que, más áreas de aprendizaje. 
Ser un trabajador de la luz, implica un compromiso con uno mismo, y con amarse incondicionalmente. Todo lo que venga después se da muy naturalmente, no hay que hacer nada, en especial si le entregamos el proceso al universo. 
Todos tenemos algo que enseñar, y a su vez, de todos podemos aprender algo, esa es quizás la más grande lección que podemos integrar para vivir una vida plena y llena de amor.
Namasté.

Yo puedo, pero ¿Soy requerido?

Desde que tengo conciencia, siempre he sido muy servicial. Me encanta lo bien que se siente ayudar a los demás, y hacer algo para hacer el mundo mejor. Eso me ha hecho sentir maravillosamente muchas veces, pero quizás me ha hecho sufrir enormemente, otras veces. Esto es importante, ya que si queremos servir al universo, tenemos que estar bien, para poder hacerlo adecuadamente.

Para poder dar, hay que tener. El camino del servicio empieza en uno mismo. Lo que quiere decir que para poder servir, hay que practicar el amor, eso implica estar bien en primera instancia, para poder dar. Eso es dar desde la abundancia, en lugar de la carencia.

Lo que me hacía sufrir, es algo que se conoce como ser «el/la rescatador», que dicho de una forma práctica significa, meterse donde no te llaman. Cuando te desvives por dar, en particular a quien no te lo ha pedido terminas en desgaste.

Yo por mucho tiempo fui un rescatador, creía que venía a salvar al mundo. Y para ello necesitaba ayudar a todos, enseñarles y hacerles ver cuál era «la verdad» de la felicidad.

El resultado era que terminaba herido, con frustración y rencor, muy lejos de ser amor. Pero es que no entendía, como las personas podían vivir de la manera que vivían, tan alejadas en mi visión del amor, tan desconectadas de sí mismas y de la vida. Simplemente no había entendido un pequeño detalle: cada quien viene a vivir su propia experiencia

En algún lugar y en algún tiempo elegimos las experiencias que vamos a enfrentar para poder aprender. Esto quiere decir que las personas viven  y deben vivir sus propias experiencias, así lo eligieron. Por ende lo debemos respetar. Querer cambiar a las personas no es ser amoroso, aceptarlas lo es.

Cuando consideramos que alguien puede estar mejor, lo mejor es rezar por la persona. Normalmente si algo puedes hacer y es el momento, todo se dará con naturalidad.

He también de confesar, que mis ganas de enseñar o rescatar a otros, no era más que un profundo y oculto pretexto para no enseñarme a mí mismo, y sanar mi interior. Con el tiempo descubrí, que lo que realmente vale la pena compartir, es la propia acción de cómo te has sanado.

Muchos trabajadores de la luz, podemos caer en una confusión en la forma en la que podemos dar servicio al universo, pues pensamos que debemos rescatar a las personas, o dar sin recibir. Pero esa misma necesidad de servir -innata en la trabajadores de la luz- bien orienta es muy poderosa.

Esto parte con de tu verdadero poder personal, que es ser feliz. Esa la manera más importante de ayudar al mundo, no diciendo, sino siendo. El universo siempre es muy claro cuando nos necesita, lo único que hay que hacer es aprender a seguir nuestra intuición, lo que implica callar nuestra mente.

En mi experiencia, la paz que vivo sin estar forzando mi ayuda al universo, es fenomenal. Pues con eso ya estoy sirviendo a mi propósito. Me costó entenderlo, pero la gran gracia divina está en ser no en hacer. Lo importante es ponerse en disposición, y estar lo mejor disponible posible. Es decir, mientras más hayas sanado, mejor puedes servir.

Namaste.

Enfocarse en el amor

En la vida hay un factor determinante, para el desenlace de cualquier acción: la razón por la que se hacen. Esto es particularmente más claro en las actividades de índole espiritual, pues el verdadero trabajo espiritual, es tremendamente sensible a la energía que se pone en lo que se hace. Por lo que hay que aprender a cobrar conciencia de este asunto, si es que queremos lograr nuestro objetivo como trabajador/a de la luz.

La clave es aprender a hacer las cosas por amor, si lo haces, todo lo demás vendrá solo.

Para poder lograrlo, hay que descubrir y evitar que el miedo se infiltre. Pues sin darnos cuenta empezamos a hacer o dejar de hacer cosas por el temor a algo. Si bien, en mi visión, el miedo no es lo contrario al amor, este si nos aleja de entregarnos al máximo a nuestro propósito.

La mayoría de los trabajadores o potenciales trabajadores de la luz, tienen el temor del que dirán, de si realmente son útiles, o si se puede tener una carrera redituable sirviendo al universo. La respuesta es clara, cuando se hacen las cosas por amor, sin esperar nada a cambio, los resultados pueden ser maravillosos.

En cambio, si lo que estamos haciendo, tiene integrado el miedo de algo, automáticamente nos estaremos poniendo en esa vibración, y atrayendo eso que tememos.

Puedes ser un gran trabajador de la luz, y cumplir con el servicio que tanto te pide tu corazón. Pero si estas esperando los premios, antes que la acción, en el caso del trabajo espiritual todo se complica.

Por otro lado, hay personas que están enfocadas 200% al servicio, y no ven los beneficios materiales de su trabajo. Esto es por que no se están abriendo a recibir. Lo cual es uno de los mayores retos de las personas orientadas al servicio, pues se quiere dar, y se olvida la parte de recibir.

Para que el amor se complete, es necesario, que haya un equilibrio entre ambas energías. Eso es lo que hace que la energía amorosa se renueve.

El universo provee de la abundancia que cada quien este dispuesto a recibir, y todos somos merecedores de la más alta cantidad. El trabajo de la luz, es tan importante, y merece ser retribuido igual que cualquier otro. Estamos enfocados al alma, que es lo único que realmente tenemos como propiedad.

Por eso hay que revisar nuestras acciones, y hacer las cosas por amor. Confiar en que todo será resulto, y enfocarse en servir al universo.

Namaste.

Las voces de mi cabeza.

Hace un tiempo, empece a poder escuchar las voces de mi cabeza. Y aunque por cierto tiempo no lo dije a nadie, hoy creo que es importante compartir mi experiencia derivado desbloquear mis habilidades psíquicas, en particular por que sobre estas se habla muy poco y es importante entender su importante rol dentro de nuestra vida.

Para empezar, lo que yo no sabía es que realmente no eran voces, sino pensamientos, a raíz de aprender a meditar, me di cuenta que dichos pensamientos “no eran míos”, sino de alguien más, es decir de mis ángeles.  A esto se le llama clariconocimiento.

Existen otros claris, el más famoso es la clarividencia, pero existe también la clariaudiencia, y la clarisensibilidad.

Lo más chistoso, es que suena muy exótico decir que tengo habilidades psíquicas, ya que todos las tenemos, no soy ningún super dotado, ni nada. Lo único que he hecho realmente, es aprender a identificar a mi ego que me pretende hacer dudar, de lo que realmente es.

Como cualquier habilidad se necesita desarrollar, practicar, y aún así puede fallar.

Recuerdo que el otro canal de percepción psíquica que siempre he tenido desde chico es la clarisensibilidad, yo podía sentir lo que pasaba en los demás, intuitivamente sentía lo que las otras personas sentían, sin que me dijeran nada.

Varias veces expresé lo que estaba sintiendo a la otra persona, muchas veces recibí una negativa, ya sea porque no lo reconocía, o por que no estaba en contacto con sus emociones, o por que si había hecho una lectura equivocada.

Pero lo que he aprendido con el tiempo, es que realmente no es que leyera mal a las personas, que era la menos de las veces, sino que mi ego me había confundido o había sentido algo aislado y lo creí que era la verdad absoluta.

Esas decepciones, de que aparentemente no estaba recibiendo la información correctamente, me hiero renunciar a mis habilidades, ya que no entendía para que las podía utilizar, y las personas me habían convencido que no recibía la información correcta.

Ese es el principal inhibidos de las habilidades psíquicas, la falta de confianza. Creemos que estamos locos, dudamos de nosotros, y a la postre les dejamos de hacer caso.

Más sin embargo, aún así nuestra divinidad sigue en nuestro interior. Nuestra conexión con Dios y con todo su universo está disponible para quien quiere conectarse. Esa es lo único que hay que hacer en primera instancia, creer.

Ya con el tiempo, hay que recorrer un camino, que nadie más puede recorrer por ti, pues es necesario aprender a conocer la manera que se recibe la información de los ángeles. Así mismo el trabajo espiritual ayuda, en la medida que se logra elevar la vibración.

Pero también en ese camino, te encuentras personas en el mismo camino que tu, las cuales han descubierto sus dones, o están ese proceso, y ayuda mucho saber que todos podemos, si todos queremos.

En la medida que me he conectado más y más con el amor, es en la medida que recibo más información con respecto a pensamientos amorosos.

Hoy agradezco las voces de mi cabeza, pues entiendo que no estoy loco, sino por el contrario, estoy plenamente conectado a la fuente de toda la sabiduría y todo el amor. Gracias a esa conexión, recibido todos los días frases y reflexiones, temas para escribir, y mucha información que me ayuda para vivir mi vida en más y más amor.

Todo se trata de aprender a ver nuestro ser con todo lo que es.

Algo básico para encontrarte.

Los trabajadores de la luz, somos seres que tenemos una vocación de servicio hacia el planeta muy marcada. En nuestro interior se siente imperiosa necesidad para que el mundo este mejor. Más sin embargo una de las tareas más importantes, por no decir la prioritaria es la de la propia sanación personal.

He descubierto que todos los que venimos a esta vida, venimos con una inminente orientación a aprender. Y es claro, que los trabajadores de la luz son muy susceptibles a estos aprendizajes. Ya que sus vidas están muy marcadas por situaciones determinadas, que los obligan a reencontrarse con su esencia o a sufrir por no hacerlo.

Es por eso que indispensable en un trabajador de la luz, el trabajo personal. Muchas veces queremos servir por servir, pero lo que en realidad el universo necesita, es de tu sanación personal.

La mejor forma de servir al universo en esta vida, es siendo feliz. Esto te hace tener tanto energías como cosas para dar. Es dar desde el amor, enseñar desde el ejemplo.

Cuando das sin tener, a la larga te terminas lastimando. Por su puesto que dar es loable, pero cuando lo haces desde el amor los resultados son potencialmente superiores.

Yo he visto que los trabajadores de la luz tenemos un gran aprendizaje que necesitamos, el de darnos cuenta que en esta vida tenemos que aprender. Desde mi perspectiva, yo he visto que los trabajadores nos enfocamos en ayudar y en su satisfacción, y nos olvidamos de nuestras propias necesidades.

Cuando logras descubrir quien eres, y de que manera puedes cumplir tu misión divina, la vida fluye de mejor manera.

Yo he tenido que aprender a decir que no, poner limites, para que pueda tener tiempo para sanarme, recargarme, o simplemente relajarme. Esto he notado que me ha ayudado mucho para poder dar desde el corazón y con una energía mucho más poderosa.

Muchos trabajadores de la luz sufren de ansiedad por necesitar ayudar, o de culpa de no ser suficiente, o incluso ambas. Y esto no es otra cosa más que el ego mostrando un aprendizaje. Un consejo elemental para los trabajadores de la luz, es que necesitan librarse de todas estas energías bajas que reducen su poder.

Cuando los trabajadores de la luz hacen suficiente trabajo personal, el cual se traduce en saber manejar la culpa, el miedo, la ira, su vibración se eleva a tal nivel, que su poder de ayudar al universo es mucho más alto de lo que se podría imaginar.

De hecho, un trabajador de la luz empieza a servir al universo cuando logra su propia felicidad. Ahí esta el primer paso necesario para poder servir como el alma anela.

Namaste.

El amor es el mejor hogar.

En la vida todo se mueve por amor, o por la falta de el. En el fondo todas las personas estamos buscando el amor en todos lados, ya sea a través de la búsqueda de la fama, del dinero, de la seguridad, todo es por que en el fondo necesitamos hacer algo para sentir lo que se tiene con el amor.

Cuando somos amor lo tenemos todo, por lo que no necesitamos hacer ni tener nada para sentirnos plenos y satisfechos. Mas sin embargo nuestra búsqueda incesante tiene un origen muy específico.

Por alguna razón en esta vida, nos hemos confundido, y pensamos que el amor es algo ajeno a nosotros. Por eso nuestra búsqueda esta tan enfocada en lo exterior. Cuando descubrimos que el esta en nuestro corazón, muchas veces descansamos.

Lo hacemos, pues no hay que buscar mas, todo esta en nuestro interior, y eso no solo es relajante sino también reconfortante.

El amor es nuestra casa, así que cuando estamos buscando regresar a ella, es por que estamos buscando nuestro amor. Cuando lo tenemos, cualquier lugar y cualquier situación se convierten en nuestro hogar.

Encontrar nuestro propio amor no es tan difícil, solo es aprender a buscar en el lugar adecuado, en lugar de usar nuestras energías para darle fuerza a la orientación equivocada.

Cuando nos atrevemos a mirar hacia nuestro interior, las cosas cobran sentido y entendemos la razón de amor que hay en todo lo que nos ha tocado y nos tocara vivir.

La razón por la que el trabajo de luz debe estar basado en el amor

Como trabajador de la luz buscas siempre dar. Es una característica muy fuerte, pero es importante cuidar desde donde haces las cosas. Pues esto ayuda a evitar pasar por situaciones dolorosas, las cuales debido a que la alta sensibilidad que tenemos, genera un sufrimiento muy desgastan.

Esta en la esencia de los trabajadores de la luz esta la necesidad de servir, de hacer por los demás. Pero hay que cuidar hacerlo por amor, y eso implica tener un proceso de crecimiento espiritual y de desintoxicación.

En mi caso, siempre he buscado ayudar a los demás, pero lo hacia para sentirme bien yo. Pues mi ego me quería hacer sentir realizado, y en gran medida creía que mi importancia y mi valor personal venían de hacerlo. Dicho de una chistosa quería ser un Rockstar espiritual, buscaba ayudar a para ser reconocido.

Y lo peor es que esto de alguna manera afectaba esa “buena obra”. Ya que estaba yo buscando un resultado especifico, incluso un beneficio personal, el reconocimiento. Eso hace que las otras personas sientan ese acto que en lugar de ser amoroso se vuelve un poco egoísta. Y ¡Si!, la obra ahí esta, pero la forma y el fin con lo que se hace las cosas, en este caso importan mucho.

Además, muchas veces me descubrí, forzando la ayuda a otros. Incluso descubrí que había en mi el chip de ser “rescatador” o “salvador”. Esto implica considerarse una persona importante que viene a salvar a los demás.

Esto es un enfoque equivocado, pues cada persona vienen sola a aprender sola. Todos nacemos un ser superior que nos guía y nos ayuda durante nuestra vida de aprendizajes. Y si claro, podemos recibir ayuda de otros, pero cuando nosotros la pedimos.

Me recuerdo mucho, desgastándome y frustrándome en la búsqueda de personas por ayudar. Viendo a las personas sufrir sin aceptar mi ayuda. !Uff¡

En esto noté que mi energía era poca cuando buscaba hacer las cosas buscando un mérito.

Pero fue hasta que entendí que cada quien es dueño de su vida, y decide como quiere vivirla y aprender de la misma, que pude sentir alivio.

Cómo trabajador de la luz, no vienes a rescatar a nadie, ni a salvar, ni mucho menos a entrometerte en la vida de los demás, pues aunque tu fin sea legitimo, el libre albedrío de los demás, debe ser respetado.

A la única persona que vienes a salvar y a rescatar es a ti mismo, a nadie más.

Servir implica hacerlo por amor, y sin esperar nada de vuelta. También implica para ti la libertad de no tener que rescatar ni salvar a nadie. Esa carga si la tienes suéltala, sentirás alivio y verás como tu energía se eleva, señal clara que vas por el camino correcto.

Por otro lado, atraes a las personas similares a tu vibración. Y eso implica que enseñas lo que eres. Y esa es la única forma amorosa de ayudar. Cuando te ayudas, creces y las demás personas deciden si algo de lo que has aprendido les sirve.

Una cosa más, esta bien recibir halagos, felicitaciones y reconocimientos. Como trabajador de la luz muchas veces sientes culpa o que no lo mereces ante esto. Pero hay que aprender a recibirlos, es parte de vivir en abundancia. Así que permítete recibir, disfruta cuando vengas, festejas,pero no pierdas centro, no eres ni más ni menos por el reconocimiento. Solo señala que algo has hecho bien, no tiene que ver con el valor personal.

Todos somos el mismo amor, por lo que todos valemos lo mismo.

Yo sigo soñando con ser un día Rockstar espiritual, pero ya no hago nada la búsqueda de ese objetivo. Si se da seré muy feliz, pero realmente lo que disfruto ahora, es mi camino de luz y aprendizaje. Y me hace feliz ver que mi camino a veces le sirve a otros, pues lo hice por amor. Sin esperar nada a cambio.

Curiosamente cuando haces las cosas por amor, es cuando más ayudas, empezando por ti.

Namasté.

Como dar sin dar de más.

Una gran característica de todo trabajador de la luz es su vocación de servicio. Lo que yo llamo ser dador. Personas que tienen un predisposición para dar amor a los demás. Incluso para muchos puede ser hasta una obsesión esa necesidad de dar.

Incluso como trabajador de la luz, yo he notado como mi energía se potencializa cuando doy amor, sin esperar nada mas que servir al universo. En cambio si no doy mi energía se estanca y me siento como atorado y sin energías .

Pero la cuestión no es el hecho de dar, sino como damos. Pues al menos en esta realidad si damos de mas, de alguna manera nos estamos gastando nuestra propia energía. Así que como trabajador de la luz debemos encontrar nuestra manera para servir sin afectarnos y desgastarnos. Lo que a la postre se traduce en no servir como podríamos.

Si bien es una realidad es que los trabajadores de la luz, venimos a dar. Pero en esta vida, necesitamos primero darnos a nosotros mismos. Y en verdad servimos al universo cuando nos llenamos de tanto amor que logramos tener suficiente para dar a los demás.

No es quitarte el amor que necesitas para dar a los demás, sino darte tanto amor que eso hace que puedas tener mucho pero mucho mas. Eso es la práctica verdadera del amor incondicional. Nuestro camino absoluto como trabajadores de la luz.

Otra cosa importante es que estamos en una realidad dual, por lo que para poder estar en un correcto equilibrio, necesitamos dar y recibir.

A los trabajadores de la luz, comúnmente les cuesta recibir, pues en su esencia esta el dar, no el recibir. Pero aquí es muy importante aprender a recibir si se quiere vivir una vida plena.

Muchos nacen o desarrollan votos de pobreza o sufrimiento que les genera mucha dificultad para recibir. Así que primero deben romper esos votos para que las energías se equilibren y el potencial de servicio del trabajador de la luz se eleve.

Además, los trabajadores de la luz vienen a servir. Es decir a dar, eso significa que en alguna parte de su ser muchos les cuesta abrirse a recibir. Pues consideran que no lo merecen o simplemente que no tienen tiempo para disfrutar por que están una misión de dar.

En mi experiencia, al menos en este planeta, se necesita un equilibrio. Y se puede dar mas y de menor manera desde la abundancia que desde la pobreza. Aunque ese es el camino que cada trabajador de la luz debe escoger y construir. Desde donde da a los demás.

Es importante saber, que no todos las personas están en esa misma vibración. Muchos seres están en modo recibir, y pueden exprimir la energía del trabajador de la luz. Este creyendo que ayuda, realmente se esta desgastando.

Así que el respeto a tu ser es indispensable para poder servir como sabes que eres. Aprender a poner limites sanos y a primero darte amor para poder tener amor, es el camino para satisfacer eso que tu alma clama.

Namaste.