La gran paradoja.

Los trabajadores de la luz somos una paradoja viviente, tenemos grandes dones de luz, más sin embargo por mucho tiempo estos dones nos han dado vergüenza compartir, probablemente por que hemos sufrido en tiempos pasados por ellos, pero la realidad es que en la medida que los vemos como un motivo de orgullo nuestra vida y sobretodo nuestra razón de ser en el universo se iluminan.

Uno de mis principales dones ha sido el de escribir, al principio lo hacia a escondidas pues me daba mucho miedo la opinión de los demás y creía que lo hacía muy mal, dudaba del sentido de importancia de hacerlo, así que tarde en hacerlo de nuevo. Pero una vez que lo empecé a hacer por amor, todo empezó a ser satisfactorio por si solo.

Lo más chistoso es que aún sabiendo que mis palabras ayudan a muchas otras personas, me da mucha inseguridad aseverar que así es. Plantearme como alguien cuyas palabras ayudan, hace que mis piernas tiemblen. Indagando no es más que por el miedo asumir la responsabilidad, el miedo a fallar en mi misión, pero curiosamente -una paradoja más- esto me impide avanzar en mi misión.

La duda bloquea de manera muy fuerte nuestros dones espirituales, nos baja el autoestima y nos aparta de hacer lo que venimos a hacer a la tierra.

El trabajador de la luz necesita confiar en si mismo, necesita ser responsable de su propio poder, asi como también necesita saber que no puede poner en nadie más que en si mismo su valor personal. Su poder es valorado por quien lo tiene que valorar. No por nadie más. El trabajador de la luz se vuelve enormemente poderoso en la medida que actúa desde el corazón.

Al entregar las dudas al universo, logramos que nuestro poder se potencialice, cuando las acciones son a través de dejarse fluir en este poder superior nuestros dones en verdad sirven para otras personas.

Yo, y muchos trabajadores de la luz lloramos cuando observamos esa desesperación de servir, esa necesidad de ayudar y ese engaño de nuestro ego de que nos dice que de nada van a ayudar nuestros dones. Pero es todo lo contrario, estamos aquí y nuestra voz es necesaria, solo se trata de enfocarse en un milagro a la vez.

El paso esta en confiar en cada uno de tus pasos, en salir a la luz y dejar que tu propia esencia sea la que brille. Esto se logra cuando confías y dejas de que tus miedos dejen de opacar a quien eres en realidad.

Eres luz que nació para brillar.

Namasté.

Un elemento necesario para cumplir tu misión.

Los trabajadores de la luz tenemos una intensa necesidad de servir al universo, aunque esto puede ser en muchas formas, esta necesidad es muy fuerte. Aquí es donde el viene el gran reto de hacerlo, pues no hacerlo puede generar mucho sufrimiento y frustración, pero el miedo de no saber como hacerlo también es el mayor dolor que los trabajadores de la luz experimentan.

Algo característico en esta vocación de servicio, es la necesidad dar y compartir, pero como buenos seres humanos tenemos un enorme miedo que se nos presenta. Lo cual la mayoría de nosotros hemos permitido que dicha oscuridad se posesione de nosotros, incluso hasta olvidarnos de toda la luz que hay en nuestro interior.

De hecho, podemos llegar hasta cuestionar nuestra razón de vivir, dudamos de si las acciones que hacemos son las correctas, y nos sentimos sin rumbo.

Pero en algún momento recordamos, nuestros ángeles y seres luz nos recuerdan quienes somos, ahí se nos abre la oportunidad de empezar a dar los pasos que necesitamos para en verdad hacer eso que nuestra alma tanto anhela, servir. Sabemos que lo hacemos por que sentimos una sensación de que nuestro propósito elevado se esta cumpliendo.

Lo único es que normalmente la duda sigue presente, y solo es hasta que el trabajador de la luz se ve al espejo y empieza a demostrarse de su capacidad, que el ciclo negativo se rompe y entonces su luz empieza a emerger.

Hasta donde he descubierto, casi todos los trabajadores de la luz nacemos con baja autoestima, o sentimos una enrome frustración en algún momento de nuestras vidas por no poder ayudar como quisiéramos, pero esto lejos de ser una condena es un motivo de aprendizaje, es lo que nos hace crecer y nos hace encontrar quienes somos, cuando aprendemos a valorarnos nuestra luz brilla como nunca antes.

Así que confía en ti, solo cuando lo haces tu luz finamente es capaz de iluminar a otros. El universo solo puede manifestarse a través tuyo cuando confías en ser el maravilloso canal de amor que realmente eres.

Tu mantra es “confía”, al practicarlo en verdad te vuelves el poderoso trabajador de la luz que el universo necesita.

Namasté.

P.d. Om mani pad me hum (googlea el significado)

Confía en que tu voz es necesaria.

Uno de los más grandes iniciadores que tenemos los trabajadores de la luz, es el autosabotaje que nos hacemos sobre la autenticidad de nuestra misión. Nos cuestionamos si de verdad deberíamos hacer algo ya sea por que vale la pena, o por que quizás ya alguien lo esta haciendo. Pero por otro lado nos cuestionamos por que tenemos esas inquietudes por ayudar.

Lo que te puedo decir, es que si la inquietud esta en tu corazón, es por que eso la hace algo divino y parte de tu misión espiritual. Te puedo hablar de ambos casos, ya que tanto los he vivido, como sufrido.

Para empezar, hay muchas personas que quizás estén haciendo o diciendo algo que te sientes motivado a hacer, incluso gente que lleva mucho tiempo haciéndolo. Ahí tu ego aprovecha para decirte que no estas calificado. Pero la realidad es que tu voz es única y necesaria. En muchas ocasiones no me cayo el veinte de alguna cuestión espiritual, hasta que alguien lo dijo de una precisa forma y manera. Y hay gente que necesita escuchar lo que tienes que decir.

La otra cuestión es si vale la pena hacerlo. Yo lo que puedo compartir, es que me he sentido enormemente frustrado al no estar enfocado en mi misión. Por el contrario, he encontrado un enorme gozo al ir avanzando hacia ella. Sobretodo en la medida que lo he hecho por el placer de compartir y no por lograr o alcanzar algo.

Enfocarse a servir al universo es lo que únicamente puede hacer que en verdad nos sintamos llenos.

Pero lo único que realmente puede hacer que demos el paso definitivo, es la confianza. Osea la determinación de que nuestra razón de ser en realidad tiene un propósito, pues así es. Pero mientras no lo aceptemos no podemos despertar. Solo confiando en nosotros mismos, es como podemos saciar esa ansiedad de servicio.

Dicen que mientras más grande sea nuestra misión, más grande es nuestro ego. Así que es muy normal, que nuestra misión este sepultada en una serie de razones por las que no vale la pena intentarlo. De hecho, no todo se da por arte de magia, hay que irle buscando, hasta develar la forma en la que mejor podemos contribuir al servicio al universo.

Pero de nuevo, todo se resume, a soltar el control, así como el temo, y confiar en cada paso que des. El universo está contigo, te necesita tanto como te ama, preciosa semilla estelar.

Namasté.

Enfocarse en el amor

En la vida hay un factor determinante, para el desenlace de cualquier acción: la razón por la que se hacen. Esto es particularmente más claro en las actividades de índole espiritual, pues el verdadero trabajo espiritual, es tremendamente sensible a la energía que se pone en lo que se hace. Por lo que hay que aprender a cobrar conciencia de este asunto, si es que queremos lograr nuestro objetivo como trabajador/a de la luz.

La clave es aprender a hacer las cosas por amor, si lo haces, todo lo demás vendrá solo.

Para poder lograrlo, hay que descubrir y evitar que el miedo se infiltre. Pues sin darnos cuenta empezamos a hacer o dejar de hacer cosas por el temor a algo. Si bien, en mi visión, el miedo no es lo contrario al amor, este si nos aleja de entregarnos al máximo a nuestro propósito.

La mayoría de los trabajadores o potenciales trabajadores de la luz, tienen el temor del que dirán, de si realmente son útiles, o si se puede tener una carrera redituable sirviendo al universo. La respuesta es clara, cuando se hacen las cosas por amor, sin esperar nada a cambio, los resultados pueden ser maravillosos.

En cambio, si lo que estamos haciendo, tiene integrado el miedo de algo, automáticamente nos estaremos poniendo en esa vibración, y atrayendo eso que tememos.

Puedes ser un gran trabajador de la luz, y cumplir con el servicio que tanto te pide tu corazón. Pero si estas esperando los premios, antes que la acción, en el caso del trabajo espiritual todo se complica.

Por otro lado, hay personas que están enfocadas 200% al servicio, y no ven los beneficios materiales de su trabajo. Esto es por que no se están abriendo a recibir. Lo cual es uno de los mayores retos de las personas orientadas al servicio, pues se quiere dar, y se olvida la parte de recibir.

Para que el amor se complete, es necesario, que haya un equilibrio entre ambas energías. Eso es lo que hace que la energía amorosa se renueve.

El universo provee de la abundancia que cada quien este dispuesto a recibir, y todos somos merecedores de la más alta cantidad. El trabajo de la luz, es tan importante, y merece ser retribuido igual que cualquier otro. Estamos enfocados al alma, que es lo único que realmente tenemos como propiedad.

Por eso hay que revisar nuestras acciones, y hacer las cosas por amor. Confiar en que todo será resulto, y enfocarse en servir al universo.

Namaste.

Confía en tus habilidades

Algo que he descubierto en mi camino de luz, y he visto que también esta en muchos trabajadores de la luz, es la baja confianza en uno mismo.

Lo primero que hay que saber, que es que si profundizas en este hecho, encontrarás razones reales para tener este sentimiento. En mi caso descubrí muchos eventos pasados que me hicieron sentir que mis habilidades no funcionaban. Así que primero debes saber que no hay nada malo en ti, simplemente aveces el resultado de las cosas no depende exclusivamente de ti, sino del universo.

El siguiente paso es entender que fue lo que pasó. Por que en tiempos pasados las cosas no salieron como tu esperabas, para que puedas darte cuenta no que no tuvo que ver contigo. Simplemente eran circunstancias determinadas, y por alguna razón divina nos tocaba vivir las cosas de cierta manera. Y si algo estoy seguro es que esto es para aprender.

Lo que pasó en el pasado, no pasará en el futuro si has aprendido la lección.

Puede ser que hayas desarrollado un gran foco en el presente y no necesites pasar mucho tiempo escarbando en tu pasado. De hecho hay que tener cuidado al hacerlo y no quedarse ahí durante mucho, pues puedes perder el foco en el lugar importante, el presente. Pero al menos a mi, me ayudo a entender y aceptar.

Como estás aquí para aprender, y he aprendido que este proceso implica igual valorar lo que tienes a través de la experimentación, seguramente naciste en un entorno en donde se te presionó demasiado, donde no eras aceptado, donde había miedo de no encajar, o “n” cantidad de circunstancias que te hicieron desconfiar o no saber cual era el camino adecuado para ti.

Todo esto es una manera de aprender, todo es perfecto. Así que mientras más tiempo pases quejándote o resistiendo a crecer y salir a la luz bajo las circunstancias que te hayan tocado vivir, más te desgastarás y menos lo lograrás.

Para los trabajadores de la luz la cualidad de la flor de loto -florecer a pesar de todo el lodo que se tenga encima – es necesaria. Pero para que esto se pueda dar hay que confiar. Creer en ti.

Om mani padre hum.

“Querida flor de loto,
iluminame con tu cualidad,
de saber que mi ser nació para salir a la luz
y que no importan las circunstancias
se que en mi naturaleza esta
el florecer y brillar”

La otra parte que hay que entender, es la parte divina. Así como aveces pudiéramos sentir que esta nos afecta, y esta sensación viene de cuando las cosas no salen como nosotros queremos Pero realmente nos ayuda, ya que no tenemos que hacer nada, es decir es cuestión de relajarnos para que la mágica del universo ocurre.

De hecho cuando más te presionas y presionas las cosas, es cuando más te frustras y esto incide directamente en tu autoconfianza.

Confía estas aquí con todo lo necesario para ser feliz, entrega tus miedos y preocupaciones al universo, dedícate a ser feliz y verás como las cosas se alinean para que puedas ser eso que sabes que eres.

El gran reto de los trabajadores de la luz.

Muy a pesar de las cualidades que siempre he tenido como trabajador de la luz, sobre todo la clarisensibilidad, siempre dude de que realmente tuviera esa cualidad. Y no fue hasta que empece a hacer lo necesario para creérmela, que esta cualidad y otras empezaron a funcionar adecuadamente.

Ahí esta el gran reto, confiar en nosotros. Por alguna razón en esta realidad dual, los trabajadores de la luz nacemos en circunstancias retadoras para nuestra autoestima. En mi casi particular, habiendo terminado con éxito un proceso terapéutico, siguiendo con ayuda de asesores y trabajando todos los días con consciencia, sigo teniendo episodios o tendencias a sentirme bajo de autoestima. Hasta donde me han dicho mis guías, esto tiene mucho que ver con nuestro origen, ya que no estamos acostumbrados a tener ego. Nuestra esencia es ser amor puro, entonces nos cuesta manejar todas las emociones que vienen en el paquete de esta realidad física.

Los trabajadores de la luz igual somos muy sensibles, y esta fuerte sensibilidad también nos hace sentir demasiado, lo que ocasiona que aveces absorbamos emociones que ni siquiera son nuestras. A me pasa mucho que siento lo que otros viven, y si es algo triste me tendía a deprimir, por una realidad que no es la mía directamente.

También otra frustración que me ha afectado bastante son los tiempos de co-creación. Los trabajadores de la luz, tenemos muy clara la calidad ilimitada de nuestro ser, y nos cuesta mucho trabajo el aceptar las reglas y los tiempos de esta vida física. Entonces por ejemplo, si queremos sanar a alguien y esto no ocurre de inmediato, tendemos a asumir que somos nosotros los que no funcionamos, cuando la realidad es que en el entorno material, hay tiempos diferentes al espiritual.

Hay que tomar en cuenta otra cosa importante, parte de esta experiencia implica cometer errores. Es decir nuestra perfección viene de ser imperfectos, y esto tiene una gran implicación en el sentido, que hay que equivocarse unas cuantas veces para poder dominar muchas cosas en esta vida, entre ellas nuestras habilidades psíquicas.

El equivocarse, cosa a la cual tampoco estamos acostumbrados, debe aprender a tomarse como un crecimiento que te hace mejor, y no algo que te dice que no sirves, lo cual viene del ego.

Y pareciera que solo hay dos caminos, valorarnos y honrar nuestro ser, para de esta manera permitir que nuestro potencial se libere, o quedarnos en un estado de sufrimiento derivado de renunciar a ser quien somos.

Ahí la importancia de verte al espejo y ver tu potencial, aceptar el riesgo que implica desarrollar tus habilidades y aprender a saber quien eres, por lo que hay adentro de ti y no por lo que el exterior opine.

Cuando yo logre ver con claridad quien soy, todo ha sido más fácil. Aun sigo aveces buscando la aceptación de los demás,

Aunque lo tengas del todo consiente, tienes acumulado una serie de ocasiones en donde haz manifestado tu poder de sanacion, ya sea a través de las palabras o de algo que haz hecho que te ha transformado a ti o a los demás.