La depresión y la amargura suelen aparecer

Aunque todos venimos a cumplir distintas misiones en nuestra vida como seres humanos, los trabajadores de la luz tienden a sentir esta necesita con mucha más intensidad que otras personas. Esto es por que en alguna parte de su ser, les queda claro que vienen a trabajar en favor del universo. Pero lo que muchos no se dan cuenta, es que cuando no lo hacen o sienten que no lo hacen emocionalmente se caen y de ahí puede venir mucho sufrimiento.

Por si fuera poco, estas necesidades no son algo tan evidentes, pues no necesariamente tienen un origen físico o mental, sino más bien tienen un origen espiritual. Por eso muchas veces no entienden lo que necesitan hacer para sanar y sentirse felices y alegres, e incluso dudan de lo que saben que vienen a hacer.

La realidad es que las necesidades espirituales de los trabajadores de la luz están bien impresas en su ser. La depresión, la amargura, las enfermedades, la ira, son señales de que este se ha alejado de su misión, o incluso la ha olvidado. Pasa exactamente lo mismo con un flor que deja de recibir sol y agua, se empieza a marchitar.

Las necesidades espirituales de los trabajadores de la luz varían ampliamente, pues pueden ir desde tener una pareja romántica, ser padres, defender a los animales o la ecología, escribir libros, dar platicas, o simplemente transmitir felicidad, cada trabajador de la luz tiene una misión especial la cual le llena el corazón de alegría.

Son muchos los que no han dado por verdaderas sus necesidades espirituales, incluso las han minimizado y hoy la tristeza y su brillo divino están guardados detrás de estas necesidades no satisfechas.

Muy por el contrario es lo que sucede con el trabajador de la luz cuando empieza a ser consiente de sus necesidades espirituales, las cuales no tienen que ser ni grandes ni pequeñas, son simplemente las que llenan de alegría el corazón del trabajador de la luz. Es hacer lo que su alma le dicta y le hace dormir con una sonrisa en la noche.

En definitiva la misión más importante y que cambia a este mundo es ser feliz, pero en los trabajadores de la luz la forma en la que logran este objetivo es importante. En el momento en el que alinean su vida para cumplir sus necesidades espirituales, su vida y el mundo se transforman para bien.

El trabajador es alguien que cambia este mundo a través de la trascendencia de sus actos para mostrar un camino de amor y felicidad.

Namasté.

Aceptarte es potenciarte.

Cómo trabajador de la luz, si hay algo que puedo decir, es que siempre ha habido una enorme sombra que me ha perseguido, la cual me ha hecho muchas veces permitir que esa oscuridad sea la que domine mi ser, haciendo que mi luz sea completamente bloqueada. Pero como nuestro destino es brillar, necesitamos darnos cuenta de ello, para que podamos cumplir con nuestra misión.

Cada vez que estoy haciendo o intentando hacer algo para servir al universo, aparece esa necesidad de validación, de saber si estoy haciendo bien o mal, y en ese momento ya no estoy haciendo las cosas para el universo si no en realidad para mi ego.

Con muchos de los trabajadores de la luz con los que he tenido el gusto de platicar, he descubierto que tenemos en común una jaula emocional derivada de la necesidad de aceptación. Siempre estamos en algún lugar de nuestro ser buscando que alguien más nos diga que estamos haciendo bien las cosas.

Esto hace que nuestra luz se anule, por que la energía se dispersa en tratar de agradar a los demás en lugar de usarla para enfocarnos en servir. Como seres de luz, necesitamos hacer que nuestra energía este adecuadamente enfocada para que podamos cumplir lo que tanto anhela nuestra alma.

Debemos entender algo, tenemos una inercia que genera una necesidad de servir, una necesidad de dar. Mas sin embargo, en el momento en el que sucumbimos a nuestro ego, impulsados por esa necesidad de aprecio, dejamos de estar enfocados en el servicio, nos intoxicamos, y dejamos de conectarnos con lo más puro de nuestro ser.

En el momento en el que dudamos de nosotros, en ese momento nuestra luz se minimiza. Solo es hasta que confiamos ciegamente, y dejamos que sea el universo quien use nuestro aporte a su mejor entender, que en realidad empezamos a sentirnos completos. No se trata de ser reconocido, se trata se hacer las cosas por amor, simplemente es llenarnos por el placer de servir más allá del resultado.

Es nuestra intención la que determina nuestro poder, si esta es la de servir, nuestra energía se potencializa, no así en el caso en el que estamos en la búsqueda de ser aceptados. Lo cual nos hace vulnerables y dependientes de la aprobación de los demás.

El trabajador de la luz, solo puede servir al universo como siempre ha querido, en el momento en el que va más allá de esa necesidad de aprobación. Al reconocer que esta completo y que su sola existencia hace que su aportación se cumpla, su magia aparece.

Al dudar de su aportación al universo también se minimiza, pero basta que recuerde que su esencia es luz, para que sus acciones regresen a ser orientadas a hacer este un lugar feliz.

Namasté.

Un elemento necesario para cumplir tu misión.

Los trabajadores de la luz tenemos una intensa necesidad de servir al universo, aunque esto puede ser en muchas formas, esta necesidad es muy fuerte. Aquí es donde el viene el gran reto de hacerlo, pues no hacerlo puede generar mucho sufrimiento y frustración, pero el miedo de no saber como hacerlo también es el mayor dolor que los trabajadores de la luz experimentan.

Algo característico en esta vocación de servicio, es la necesidad dar y compartir, pero como buenos seres humanos tenemos un enorme miedo que se nos presenta. Lo cual la mayoría de nosotros hemos permitido que dicha oscuridad se posesione de nosotros, incluso hasta olvidarnos de toda la luz que hay en nuestro interior.

De hecho, podemos llegar hasta cuestionar nuestra razón de vivir, dudamos de si las acciones que hacemos son las correctas, y nos sentimos sin rumbo.

Pero en algún momento recordamos, nuestros ángeles y seres luz nos recuerdan quienes somos, ahí se nos abre la oportunidad de empezar a dar los pasos que necesitamos para en verdad hacer eso que nuestra alma tanto anhela, servir. Sabemos que lo hacemos por que sentimos una sensación de que nuestro propósito elevado se esta cumpliendo.

Lo único es que normalmente la duda sigue presente, y solo es hasta que el trabajador de la luz se ve al espejo y empieza a demostrarse de su capacidad, que el ciclo negativo se rompe y entonces su luz empieza a emerger.

Hasta donde he descubierto, casi todos los trabajadores de la luz nacemos con baja autoestima, o sentimos una enrome frustración en algún momento de nuestras vidas por no poder ayudar como quisiéramos, pero esto lejos de ser una condena es un motivo de aprendizaje, es lo que nos hace crecer y nos hace encontrar quienes somos, cuando aprendemos a valorarnos nuestra luz brilla como nunca antes.

Así que confía en ti, solo cuando lo haces tu luz finamente es capaz de iluminar a otros. El universo solo puede manifestarse a través tuyo cuando confías en ser el maravilloso canal de amor que realmente eres.

Tu mantra es “confía”, al practicarlo en verdad te vuelves el poderoso trabajador de la luz que el universo necesita.

Namasté.

P.d. Om mani pad me hum (googlea el significado)

Quieras o no, te conviene hacerlo.

Por mucho tiempo, creía que mis dones eran algo a lo que le debería tener miedo. No por otra cosa, pues en el pasado (probablemente otras vidas), dichos dones no me habían llevado a un buen destino. Pero la realidad es que me sentía enormemente frustrado sin darme cuenta por que, y es que realidad los trabajadores de la luz sufrimos enormemente en la medida que nos alejamos de nuestra misión de vida, el servicio al universo.

Todos tenemos dones, pero los que nos podemos denominar trabajadores de la luz, es por que esos dones nos gritan de una u otra forma para hacer a este mundo un sitio mejor. No por que seamos más o menos que los demás, simplemente por que en nuestra alma esta la misión de hacer algo por los demás, así que nuestra alma sufre y de ahí todo nuestro demás ser, sino estamos alineados a nuestro propósito.

Queramos o no, nuestros dones están ahí, los míos consisten en poder sentir a los demás, saber mucho de su pasado, así como tener algunas visiones del futuro. Cuando no estaba consciente de ellos, mi ego (la parte impulsiva y protectora a través del miedo), me convencía que eran locuras de mi parte, y de que no era seguro confiar en ellos. El recuerdo inconsciente de que usarlos era malo y que iba a salir dañado, estaba totalmente presente.

Pero mi espíritu me seguía susurrando al oido de que me conociera, de que me perdiera el miedo, y sobretodo que me reencontrará con mi divinidad. Sin duda en la medida que lo he hecho, me he descubierto como alguien que vibra en mucha más paz y armonía, sobretodo por que ya no veo como alguien defectuoso sino con alguien virtuoso.

En algún lugar escogimos venir a esta vida a servir, y es parte de nuestro aprendizaje toparnos con ese miedo que nos inhibe, y que aterroriza. Pero nuestro corazón nos dice que podemos ir más allá de estos temores y de que nada pasa. Es una simple ilusión de nuestro ego.

El recuerdo que nuestra capacidad de ser ilimitados, ser uno con Dios, a veces nos duele cuando nos topamos con una realidad dual, llena de positivos y negativos. Pero escogimos estar aquí por voluntad propia, necesitamos recordarlo para evitar marchitarnos, y en lugar de eso florecer haciendo de este planeta un lugar para vivir.

Nuestros dones psíquicos son un regalo de Dios, debemos verlos así, debemos aprender sentir su apoyo para despertarlos, y tenemos que animarnos a descubrir la aventura que estos nos tienen preparados. Pues no creas que por el simple hecho de descubrirlo todo va a ser color de rosa. El camino apenas empezará, puede ser que hayan tropiezos, pero la verdad vale la pena. No hay nada como poder saber quien eres y permitirte desplegar tus alas.

Los seres de luz, estamos hechos para emerger de la oscuridad e iluminar, y aunque hay una parte nuestra que nos atemoriza para hacerlo, nos conviene ser la luz, pues cuando lo recordamos sabemos que nada malo nos puede pasar.

Namasté.

Renuncia a tu luz para brillar.

Los trabajadores de la luz, como bien nuestro nombre lo dice, somos seres que tenemos una gran tendencia a buscar iluminar el mundo con nuestras acciones. Y la lucha que se libra en nosotros es grande, entre nuestra sombra y nuestra luz, queriendo ayudar al mundo antes que ayudarnos a nosotros mismos. Teniendo muchas veces una obsesión por ayudar, y ahí es justo lo que nos impide ser lo que podemos ser. 
Hay que recordar que no se puede ayudar al mundo, cuando uno se encuentra herido o lastimado.

Es muy desgastante querer iluminar a todos, querer ser el comandante de todas las acciones de sanación del mundo, buscar hacer que los demás hagan lo que uno quiere, o incluso querer hacer que las cosas salgan como tu quieres. Eso no solo genera mucho sufrimiento, sino que además nos aleja de nuestro verdadero propósito, ser amor. 
Me pasaba muy seguido, que invadía en mi un enorme nerviosismo y duda, sobre mi trabajo de luz. Quería hacer las cosas perfectas, lo que generaba en mi toda esa desconfianza. Pues en el fondo quería ser reconocido, aceptado, y que me agradecieran por el bien que hacía a los demás. Pero la razón principal por la que lo hacía era para mi, no para los demás. 
Es decir, quería ayudar, pero lo estaba haciendo para llenarme de satisfacción, no realmente para ser util. Y no es que no lo fuera, quizás en muchas ocasiones fui útil a los demás, pero no estaba poniendo el amor, y mucho menos que la luz divina hiciera en mi su voluntad. 
Ahí esta el secreto, no es buscar que sea tu luz la que surja, sino la luz divina. 
Ahora, cada vez que escribo, coacheo, doy clases, le pido al espíritu que me dirija. Le entrego cualquier expectativa, preocupación y le encargo el resultado. Con esto renuncio a mi voluntad y me alineo con la voluntad divina. 
Ya no estoy esperando ningún resultado, ya no soy yo el que hace las cosas, es el espíritu al que le permito hacer de las suyas. Con eso garantizo que todo salga bien. Me centro en la paz interior, y eso hace que el brillo de la luz divina, ilumine mi ser. 
Debo de reconocer que aveces me pasa que caigo en la ansiedad o duda de que tan bien o no pueden salir las cosas. Al fin de cuentas, tengo ego, y su función es recordarnos no bajar la guardia. Así que cuando eso sucede, me detengo un momento, respiro profundo y le rezo al cielo para entregarle mis dudas y ponerme en disposición de ser su canal. 
No hay luz más elevada que la de Dios, así que permitirnos fluir en su luz y en su sabiduría es una enorme garantía de cumplir tu propósito. Su luz dirige, por lo que podemos dejar de preocuparnos y confiar en que brillamos al fluir en su amor. 

Si en alguno momento tienes alguna duda, solo pregunta, como puedo servir de mejor manera al universo? 

Namaste. 

Se enseña en verdad cuando se deja de querer hacerlo.

Desde que soy chico me ha gustado enseñar a otros. Quizás intuía que ese era una de mis propósitos de vida.  Y esto me hizo forzar muchas veces a querer enseñar a otras personas, sin que realmente fuera yo requerido. El resultado además de no enseñar, era que caía yo un tanto mal.

Es decir, sabía lo que quería, pero no la manera de lograrlo.

Debo de confesar, que realmente estaba yo buscando dos cosas, inflar mi ego y evadir mi propio aprendizaje personal. Digo no es que no supiera nada, siempre se me ha facilitado aprender cosas. Pero las sabia desde la teoría, no desde de la practica.

En algún momento, me logré dar cuenta que mi trabajo no era enseñar, sino aprender. Ahí estaba el verdadero llamado, y aceptarlo fue lo que en realidad cambió mi vida como trabajador de la luz. No se puede dar lo que no se tiene.

Yo sentía que debía ser el salvador de los demás, y mostrarles el rumbo. Eso me hacía sentir importante, pero no necesariamente útil. Es muy fácil observar en los demás las cosas que no hacen bien, pero es mucho más retador reconocer las propias.

Al final cada enseñanza aplica también para ti.

Según la ley de la atracción vas a tener gente que este acorde a tu vibración. Es decir, en la medida que tu vibración aumenta y se conecta cada vez más al amor más elevado -el fin de todo nuestro trabajo en la tierra- las personas con las te rodearás serán acorde a esa vibración. Incluso las mismas personas actuarán contigo de manera diferente.

El estado interior crea el estado exterior.

Cuando doy sesiones de coaching, el mensaje que le estoy diciendo a las personas también aplica para mi. Como mencionaba anteriormente, en la medida que te enfocas tu aprendizaje es en la medida que tus aprendizajes serán para alguien más.

Ahí es cuando la magia ocurre, cada herida que sanas, abre la maravillosa oportunidad de poder en algún momento de tu vida, sanar a alguien más. No por que debas hacerlo, sino por que la vida a través de la ley de la atracción te abrirá esa oportunidad.

Prácticamente todo lo que ocurre en la vida, cada situación dolorosa, es una gran oportunidad de aprendizaje así como de sanación. Eso es lo que en verdad te hace un maestro, no el querer compartir, sino el tener que compartir.

Lo importante es hacerlo desde el corazón, por transmitir quien eres, mas que lo que sabes.

Las personas aprenden más amorosamente cuando las personas se permiten ser quienes son, y enseñan con su practica. Lo que en verdad nos han maestros a todos, es el trabajo personal para ser cada vez más y más amor.

La mejor forma de dar, es llenándote de amor el corazón. Y si hay algo que haya que compartir, el universo te pondrá la situación. El amor es el que dirige y hace que todo sea perfecto.

Namaste.

Algo básico para encontrarte.

Los trabajadores de la luz, somos seres que tenemos una vocación de servicio hacia el planeta muy marcada. En nuestro interior se siente imperiosa necesidad para que el mundo este mejor. Más sin embargo una de las tareas más importantes, por no decir la prioritaria es la de la propia sanación personal.

He descubierto que todos los que venimos a esta vida, venimos con una inminente orientación a aprender. Y es claro, que los trabajadores de la luz son muy susceptibles a estos aprendizajes. Ya que sus vidas están muy marcadas por situaciones determinadas, que los obligan a reencontrarse con su esencia o a sufrir por no hacerlo.

Es por eso que indispensable en un trabajador de la luz, el trabajo personal. Muchas veces queremos servir por servir, pero lo que en realidad el universo necesita, es de tu sanación personal.

La mejor forma de servir al universo en esta vida, es siendo feliz. Esto te hace tener tanto energías como cosas para dar. Es dar desde el amor, enseñar desde el ejemplo.

Cuando das sin tener, a la larga te terminas lastimando. Por su puesto que dar es loable, pero cuando lo haces desde el amor los resultados son potencialmente superiores.

Yo he visto que los trabajadores de la luz tenemos un gran aprendizaje que necesitamos, el de darnos cuenta que en esta vida tenemos que aprender. Desde mi perspectiva, yo he visto que los trabajadores nos enfocamos en ayudar y en su satisfacción, y nos olvidamos de nuestras propias necesidades.

Cuando logras descubrir quien eres, y de que manera puedes cumplir tu misión divina, la vida fluye de mejor manera.

Yo he tenido que aprender a decir que no, poner limites, para que pueda tener tiempo para sanarme, recargarme, o simplemente relajarme. Esto he notado que me ha ayudado mucho para poder dar desde el corazón y con una energía mucho más poderosa.

Muchos trabajadores de la luz sufren de ansiedad por necesitar ayudar, o de culpa de no ser suficiente, o incluso ambas. Y esto no es otra cosa más que el ego mostrando un aprendizaje. Un consejo elemental para los trabajadores de la luz, es que necesitan librarse de todas estas energías bajas que reducen su poder.

Cuando los trabajadores de la luz hacen suficiente trabajo personal, el cual se traduce en saber manejar la culpa, el miedo, la ira, su vibración se eleva a tal nivel, que su poder de ayudar al universo es mucho más alto de lo que se podría imaginar.

De hecho, un trabajador de la luz empieza a servir al universo cuando logra su propia felicidad. Ahí esta el primer paso necesario para poder servir como el alma anela.

Namaste.

Una desesperación luminosa.

Todo ser de luz tiene una gran inquietud, cumplir su misión de vida. Es algo que se tiene tan en lo profundo, que no hay duda de que es una constante que siempre esta pidiendo una acción para hacer algo en pos de cumplir ese propósito.

Pero a muchos seres de luz, les pasa que esa inquietud por dar amor y servir al universo, les genera una desesperación. O dicho de otra forma, una prisa por ayudar. La cual termina siendo contraproducente.

Una característica que tienen las personas con sensibilidad espiritual, es el de saber -mínimo intuitivamente- sobre su potencial, y justo ahí es donde viene la desesperación de la que hablo.

Como ser de luz, vez que puedes ser abundancia, salud, sanción, pero cuando quieres serlo las cosas a veces no salen como tu quisieras. Entonces te frustras, te preocupas o te desesperas. Pues crees que algo no esta bien. Más sin embargo, todo es perfecto.

Cuando sea el momento en la vida adecuado, las cosas se darán. Es decir, nada cambiará en tu vida hasta que no sea el tiempo adecuado. Por lo que desesperarse por que las cosas no cambian, únicamente genera energía de resistencia, y un desgaste de tu energía personal.

La desesperación o frustración son energías que hacen que uno se estanque y dejes de permitir que algo mejor llegue.

Por alguna razón elevada, las cosas en tu vida están ahí en el momento perfecto. Lo cual significa que se encuentran ahí para ayudarte con tu crecimiento espiritual.

Así que si las cosas en tu vida, aún no están en el lugar que anhelas, en lugar de desesperarte y frustrarte, simplemente confía y ten paciencia. Practica la compasión hacia ti mismo. Estoy seguro que vas por el camino correcto, pero al final la gracia esta en aprender a fluir con el flujo de la vida.

A mi me ha funcionado mucho pedir constantemente ayuda a Dios, ángeles, maestros, es decir a todo el equipo celestial, les pido que guíen mi camino y que me ayuden a cada vez más y más vivir en el más alto bien estar.

Como ser de luz, eres perfecto. Probablemente hay cosas que aún no están como quisieras que estén. Pero es importante que tengas paciencia, e identifiques cuales son las situaciones que te impiden lograr lo que quieres. Para que puedas ver como cambiarlas y avanzar en tu camino espiritual.

Tu futuro es maravilloso, sobre todo si confías en que así será, pero este no deja de ser futuro. Hoy céntrate en vivir tu presente sea como sea, al hacerlo estarás haciendo lo necesario para construir ese futuro que tu corazón sabe que mereces.

Namaste.

Sobre la pirateria espiritual.

Como trabajador de la luz, es muy probable que seas alguien que necesite mucha aceptación personal, a menos que ya hayas hecho un trabajo personal y hayas logrado liberar esa parte de ti. Esto puede afectar al trabajo de la luz debido a que muchas veces otras personas pueden tomar ideas o cosas tuyas y buscar un beneficio personal.

Esto puede ser muy doloroso. Pues a veces nos sentimos traicionados, pues algo que consideras tuyo fue tomado por alguien mas para su uso. Es correcto tu sentir, hay que permitirlo sentir, pero esto implica igual un trabajo muy interesante como trabajador de la luz.

Aunque antes de hablar de eso, es importante saber que algo que no es correcto o incluso ilegal debe ser defendido de la manera conducente. Ser un trabajador de la luz asertivo implica defender tus derechos y alzar la voz, pero desde una posición amorosa y no colérica. Pero para eso debes ser capaz de ser el más alto amor y con enfoque al servicio al universo.

Cuando algo así te pase, debes analizar en ti si lo que te esta molestando es la acción o que no te estas llevando el mérito. La acción es incorrecta, pero si tu mensaje u obra se esta propagando el universo te lo compensará, siempre y cuando estés enfocado en el servicio.

Algo que a mi me hace sentir muy tranquilo es el hecho de que cada quien vive su propio karma, es decir no gastes tu energía enviándole malas vibras a nadie, el más afectado vas a ser tu. Pero en cambio déjaselo al universo, y honra el hecho que lo estas sirviendo de una manera mas potenciada.

Incluso que te tomen ideas, es una gran señal que vas por el camino adecuado.

También hay que observar el apego a las cosas. El sentido de ser dueño de las cosas es una actitud que viene del ego, y nos puede hacer sufrir enormemente.

Cuando logras vivir 100 % alineado a servir al universo, en desapego de lo que haces y no esperas nada a cambio, en verdad estas en servicio. Estas practicando la confianza de que todo será provisto.

Al no confiar, generas energía de resistencia que impide que el universo lleve a ti la abundancia que te mereces.

Recuerda quien lleva a ti la abundancia no son los clientes, pacientes o quien te entregue dinero, sino el universo quien busca caminos para proveerte. Mientras mas abierto, aterrizado y positivo estas, mas abundancia permites que entre. Dicho de una manera chistosa, tu jefe es el universo, y en la manera que sigues sus lineamientos, los ascensos vienen.

El universo te dice: «sirve a tu mas alto propósito y yo me encargare de todo lo que necesites».

Así que, suelta tus preocupaciones, evita vibrar en coraje, y suelta cuando sientas que alguien tomó algo tuyo, porque no es así. Todo es del universo, quien se alinea a esta verdad vive en plenitud y en abundancia.

Confía, recuerda que cuando haces las cosas por amor y servicio, es cuando el poder entero del universo se manifiesta en ti.

¿Cómo puedes servir hoy?

Confía en tus habilidades

Algo que he descubierto en mi camino de luz, y he visto que también esta en muchos trabajadores de la luz, es la baja confianza en uno mismo.

Lo primero que hay que saber, que es que si profundizas en este hecho, encontrarás razones reales para tener este sentimiento. En mi caso descubrí muchos eventos pasados que me hicieron sentir que mis habilidades no funcionaban. Así que primero debes saber que no hay nada malo en ti, simplemente aveces el resultado de las cosas no depende exclusivamente de ti, sino del universo.

El siguiente paso es entender que fue lo que pasó. Por que en tiempos pasados las cosas no salieron como tu esperabas, para que puedas darte cuenta no que no tuvo que ver contigo. Simplemente eran circunstancias determinadas, y por alguna razón divina nos tocaba vivir las cosas de cierta manera. Y si algo estoy seguro es que esto es para aprender.

Lo que pasó en el pasado, no pasará en el futuro si has aprendido la lección.

Puede ser que hayas desarrollado un gran foco en el presente y no necesites pasar mucho tiempo escarbando en tu pasado. De hecho hay que tener cuidado al hacerlo y no quedarse ahí durante mucho, pues puedes perder el foco en el lugar importante, el presente. Pero al menos a mi, me ayudo a entender y aceptar.

Como estás aquí para aprender, y he aprendido que este proceso implica igual valorar lo que tienes a través de la experimentación, seguramente naciste en un entorno en donde se te presionó demasiado, donde no eras aceptado, donde había miedo de no encajar, o “n” cantidad de circunstancias que te hicieron desconfiar o no saber cual era el camino adecuado para ti.

Todo esto es una manera de aprender, todo es perfecto. Así que mientras más tiempo pases quejándote o resistiendo a crecer y salir a la luz bajo las circunstancias que te hayan tocado vivir, más te desgastarás y menos lo lograrás.

Para los trabajadores de la luz la cualidad de la flor de loto -florecer a pesar de todo el lodo que se tenga encima – es necesaria. Pero para que esto se pueda dar hay que confiar. Creer en ti.

Om mani padre hum.

“Querida flor de loto,
iluminame con tu cualidad,
de saber que mi ser nació para salir a la luz
y que no importan las circunstancias
se que en mi naturaleza esta
el florecer y brillar”

La otra parte que hay que entender, es la parte divina. Así como aveces pudiéramos sentir que esta nos afecta, y esta sensación viene de cuando las cosas no salen como nosotros queremos Pero realmente nos ayuda, ya que no tenemos que hacer nada, es decir es cuestión de relajarnos para que la mágica del universo ocurre.

De hecho cuando más te presionas y presionas las cosas, es cuando más te frustras y esto incide directamente en tu autoconfianza.

Confía estas aquí con todo lo necesario para ser feliz, entrega tus miedos y preocupaciones al universo, dedícate a ser feliz y verás como las cosas se alinean para que puedas ser eso que sabes que eres.