Una necesidad importante.

Quizás la característica más importante de un trabajador de la luz es la vocación de servicio, la cual es una necesidad básica que necesita cumplir para ser feliz. ya que de no hacerlo esto lleva a muchos a sufrir cuando no están llevando a cabo su importante labor en esta vida.

Lo primero que un trabajador de la luz necesita, es darse cuenta de la importante misión que lleva a acabo aquí en la tierra. No esta aquí simplemente para ocupar un espacio, está aquí para marcar una diferencia. Cobrar consciencia es fundamental para que empiece a cobrar confianza en la importancia que tiene su presencia en esta vida.

El miedo en definitiva es el principal enemigo a vencer. Pues los trabajadores de la luz tienden a dejar a un lado su imperiosa necesidad de servir por el miedo a que algo les pase o a no ser suficientes, o a cualquier variedad del miedo. Pero el resultado es que se terminan marchitando por dentro, consumidos por saber de lo que son capaces pero no están logrando ser.

Es algo bastante importante este asunto, ya que lo que determina a un trabajador de la luz serlo, es que esta en una especie de misión divina. Y no es que sea más o menos importante que alguien, no se trata de eso, se trata de una necesidad a nivel alma que necesita cumplir si quiere ser feliz. Esta claro de la luz que necesita este planeta, y conoce en lo profundo su enorme capacidad de amar.

Empezando por mi, conozco a muchos trabajadores de la luz que han sufrido por no estar alineados a lo que su corazón les conduce, lo cual es servir. Pero cuando lo hacen su brillo es tal que con solo esto ya están marcando una gran diferencia. Aunque suelen venir con un ego enorme al cual tienen que dominar para que su luz pueda emerger, lo cual lejos de vencerlos los termina fortaleciendo.

Ahí es donde se da un mágico momento, en el que descubren donde realmente pueden aportar, haciendo que algo súbitamente se transforme y es entonces donde el brillo del trabajador de la luz empieza a cumplir su misión en esta vida. Ahí es donde la plenitud se presenta y en verdad se ayuda al planeta a ser un mejor lugar para vivir.

Servir en las distintas formas que cada quien le nazca es la clave para hacer de este planeta un lugar maravilloso para vivir. El trabajador de la luz al cumplir esta necesidad de servicio, se ilumina y le permite a otros darse cuenta que también pueden tener la vida de sus sueños.

En esta realidad tan bipolar, el trabajador de la luz, o se ilumina o se marchita. Pero creo que en realidad el destino esta en ser la luz que vaya más allá de la oscuridad. Por eso se le conoce como un trabajador de la luz, pues esta en su esencia serlo.

Namasté.

La gran paradoja.

Los trabajadores de la luz somos una paradoja viviente, tenemos grandes dones de luz, más sin embargo por mucho tiempo estos dones nos han dado vergüenza compartir, probablemente por que hemos sufrido en tiempos pasados por ellos, pero la realidad es que en la medida que los vemos como un motivo de orgullo nuestra vida y sobretodo nuestra razón de ser en el universo se iluminan.

Uno de mis principales dones ha sido el de escribir, al principio lo hacia a escondidas pues me daba mucho miedo la opinión de los demás y creía que lo hacía muy mal, dudaba del sentido de importancia de hacerlo, así que tarde en hacerlo de nuevo. Pero una vez que lo empecé a hacer por amor, todo empezó a ser satisfactorio por si solo.

Lo más chistoso es que aún sabiendo que mis palabras ayudan a muchas otras personas, me da mucha inseguridad aseverar que así es. Plantearme como alguien cuyas palabras ayudan, hace que mis piernas tiemblen. Indagando no es más que por el miedo asumir la responsabilidad, el miedo a fallar en mi misión, pero curiosamente -una paradoja más- esto me impide avanzar en mi misión.

La duda bloquea de manera muy fuerte nuestros dones espirituales, nos baja el autoestima y nos aparta de hacer lo que venimos a hacer a la tierra.

El trabajador de la luz necesita confiar en si mismo, necesita ser responsable de su propio poder, asi como también necesita saber que no puede poner en nadie más que en si mismo su valor personal. Su poder es valorado por quien lo tiene que valorar. No por nadie más. El trabajador de la luz se vuelve enormemente poderoso en la medida que actúa desde el corazón.

Al entregar las dudas al universo, logramos que nuestro poder se potencialice, cuando las acciones son a través de dejarse fluir en este poder superior nuestros dones en verdad sirven para otras personas.

Yo, y muchos trabajadores de la luz lloramos cuando observamos esa desesperación de servir, esa necesidad de ayudar y ese engaño de nuestro ego de que nos dice que de nada van a ayudar nuestros dones. Pero es todo lo contrario, estamos aquí y nuestra voz es necesaria, solo se trata de enfocarse en un milagro a la vez.

El paso esta en confiar en cada uno de tus pasos, en salir a la luz y dejar que tu propia esencia sea la que brille. Esto se logra cuando confías y dejas de que tus miedos dejen de opacar a quien eres en realidad.

Eres luz que nació para brillar.

Namasté.

Un elemento necesario para cumplir tu misión.

Los trabajadores de la luz tenemos una intensa necesidad de servir al universo, aunque esto puede ser en muchas formas, esta necesidad es muy fuerte. Aquí es donde el viene el gran reto de hacerlo, pues no hacerlo puede generar mucho sufrimiento y frustración, pero el miedo de no saber como hacerlo también es el mayor dolor que los trabajadores de la luz experimentan.

Algo característico en esta vocación de servicio, es la necesidad dar y compartir, pero como buenos seres humanos tenemos un enorme miedo que se nos presenta. Lo cual la mayoría de nosotros hemos permitido que dicha oscuridad se posesione de nosotros, incluso hasta olvidarnos de toda la luz que hay en nuestro interior.

De hecho, podemos llegar hasta cuestionar nuestra razón de vivir, dudamos de si las acciones que hacemos son las correctas, y nos sentimos sin rumbo.

Pero en algún momento recordamos, nuestros ángeles y seres luz nos recuerdan quienes somos, ahí se nos abre la oportunidad de empezar a dar los pasos que necesitamos para en verdad hacer eso que nuestra alma tanto anhela, servir. Sabemos que lo hacemos por que sentimos una sensación de que nuestro propósito elevado se esta cumpliendo.

Lo único es que normalmente la duda sigue presente, y solo es hasta que el trabajador de la luz se ve al espejo y empieza a demostrarse de su capacidad, que el ciclo negativo se rompe y entonces su luz empieza a emerger.

Hasta donde he descubierto, casi todos los trabajadores de la luz nacemos con baja autoestima, o sentimos una enrome frustración en algún momento de nuestras vidas por no poder ayudar como quisiéramos, pero esto lejos de ser una condena es un motivo de aprendizaje, es lo que nos hace crecer y nos hace encontrar quienes somos, cuando aprendemos a valorarnos nuestra luz brilla como nunca antes.

Así que confía en ti, solo cuando lo haces tu luz finamente es capaz de iluminar a otros. El universo solo puede manifestarse a través tuyo cuando confías en ser el maravilloso canal de amor que realmente eres.

Tu mantra es “confía”, al practicarlo en verdad te vuelves el poderoso trabajador de la luz que el universo necesita.

Namasté.

P.d. Om mani pad me hum (googlea el significado)

Cuidarse del ego.

La forma en que me descubrí a mi mismo como un trabajador de la luz, fue a través de darme cuenta por lo que realmente mi corazón palpitaba. Eso me hico descubrir un nuevo mundo que jamás me había imaginado, y sobretodo empecé a querer ese mundo. Pero sin darme cuenta, lo que estaba haciendo me estaba alejando de eso mismo.

Me paso descubrir a muchas personas que hacían ya cosas que yo quería hacer. Mi ego me dijo: “ves, no hay lugar para ti”. Recuerdo en particular, que tenía yo muchas ganas de crear un boletín (el cual pronto se hará realidad), y de repente descubro uno prácticamente igual al que yo tenía en mente.

A pesar que de nuevo, mi ego me dijo que ya se había llenado ese hueco, paradójicamente en ese mismo boletín, la persona escribió sobre la importancia de compartir nuestra luz, y que el se sentiría halagado si alguien lo copiaba, pues también su boletín era influencia de otras personas. Lo que en pocas palabras quería decir, es que cada quien es capaz de reflejar la divinidad de maneras distintas.

De hecho, el llamado que sentimos, es justo por que el mundo necesita nuestra luz, en cualquier área que nos apasione. De hecho, un mismo tema dicho por personas distintas, genera un impacto diferente en quien lo recibe, por aquello de los temas de la vibración.

Por otro lado, hay que tener cuidado con los egos de los demás. Pues habrán ocasiones, que inconscientemente hagan comentarios que pretendan desalentarte o criticarte, y es entonces donde hay que entender que no es su parte de luz, si no su sombra la que habla.

La mayoría de nosotros nacemos cubiertos por nuestras propias sombras, con un enorme temor hacia nuestra luz. Pero es justo ese nuestro gran trabajo espiritual, dejar a un lado los miedos, y escoger al amor de una vez por todas.

Hasta donde se, es imposible eliminar el ego, de hecho es parte de nuestro trabajo espiritual permanente. Por eso es tan importante estar en contacto con nuestro amor interior, cultivándolo y fomentándolo. Es muy difícil avanzar por nuestro camino espiritual sin la fuerza amorosa de lo divino.

Hay que saber desarrollar la confianza interior, ya que mientras más fuerte sea tu luz, será tu sombra. Solo es a través de la fe que en verdad podemos regresar a ser lo que somos, y a cumplir con la misión amorosa, por la que estamos aquí.

Namaste.

La gran misión.

Desde muy temprana edad, supe que yo era un trabajador de la luz. Pues siempre he tenido una enorme vocación por qué el mundo y las personas que lo habitan sean mejor. Sabía intuitivamente que yo podía hacer algo por la causa, pero no tenía ni idea de cómo. Y esa confusión es la que más aprendizajes me han traído.

Un trabajador de la luz, es toda la persona sensible ante la situación del planeta y de los demás, y que sabe en alguna parte de él o ella que es su deber hacer algo por los demás. En mi caso aunque no era consiente de ser un trabajador de la luz, y mucho menos su significado, si estaba muy conectado con mi propósito de ser.

Sufría enormemente de no poder hacer que los demás, dejaron a un lado sus preocupaciones o las trivialidades, y se enfocarán por ser feliz. Pero era imposible que yo pudiera hacer algo en mis condiciones. Solo hasta en verdad entendí mi propósito, fue que pude calmar mi ansiedad.

Los trabajadores de la luz, no estamos aquí para sanar a otros, estamos para sanarnos a nosotros mismos. Es solo mediante nuestra propia sanación que podemos sanar a otros. Es a través del ejemplo y la integridad donde realmente yace nuestro poder.

Somos seres profundamente amorosos y sensibles, venimos con un gran propósito, sanar al mundo, pero no a través de convertir a otros, sino de convertirnos a nosotros mismos. A respetar el proceso y los tiempos de cada quien, y a ser paz interior que se transforme en paz exterior.

La desesperación por ayudar, es algo muy dañino para nosotros, nos quita poder, nos enferma y nos absorbe las energías que tanto necesitamos para ser amorosos.

Estar bien, para poder dar, es quizás la lección más importante del camino. Eso significa que hay que enfocarse en nosotros mismos, si el universo necesita que ayudes a alguien, claramente lo pondrá en tu camino. Sin forzar ni nada, todo será muy natural.

Nuestro trabajo no es enseñar, sino a enseñarnos. Para poder hacerlo es indispensable poner al amor en todo lo que hagamos, enfocándonos en el servicio. Cuando yo estoy bien, con un corazón sano y lleno, tengo mucho más para dar, que si mi corazón está herido y vacío.

La fórmula es sencilla, tener para dar, a través del amor personal, y cultivando relaciones saludables de dar y recibir. Eso es lo que en verdad nos hace poderosos, y en consecuencia cumplir lo que veníamos a hacer.

Hacemos mejor al mundo, cuando nosotros lo somos. Y si estamos abiertos a servir, el universo manejara nuestra agenda cuando nos necesite.

Namaste

Algo básico para encontrarte.

Los trabajadores de la luz, somos seres que tenemos una vocación de servicio hacia el planeta muy marcada. En nuestro interior se siente imperiosa necesidad para que el mundo este mejor. Más sin embargo una de las tareas más importantes, por no decir la prioritaria es la de la propia sanación personal.

He descubierto que todos los que venimos a esta vida, venimos con una inminente orientación a aprender. Y es claro, que los trabajadores de la luz son muy susceptibles a estos aprendizajes. Ya que sus vidas están muy marcadas por situaciones determinadas, que los obligan a reencontrarse con su esencia o a sufrir por no hacerlo.

Es por eso que indispensable en un trabajador de la luz, el trabajo personal. Muchas veces queremos servir por servir, pero lo que en realidad el universo necesita, es de tu sanación personal.

La mejor forma de servir al universo en esta vida, es siendo feliz. Esto te hace tener tanto energías como cosas para dar. Es dar desde el amor, enseñar desde el ejemplo.

Cuando das sin tener, a la larga te terminas lastimando. Por su puesto que dar es loable, pero cuando lo haces desde el amor los resultados son potencialmente superiores.

Yo he visto que los trabajadores de la luz tenemos un gran aprendizaje que necesitamos, el de darnos cuenta que en esta vida tenemos que aprender. Desde mi perspectiva, yo he visto que los trabajadores nos enfocamos en ayudar y en su satisfacción, y nos olvidamos de nuestras propias necesidades.

Cuando logras descubrir quien eres, y de que manera puedes cumplir tu misión divina, la vida fluye de mejor manera.

Yo he tenido que aprender a decir que no, poner limites, para que pueda tener tiempo para sanarme, recargarme, o simplemente relajarme. Esto he notado que me ha ayudado mucho para poder dar desde el corazón y con una energía mucho más poderosa.

Muchos trabajadores de la luz sufren de ansiedad por necesitar ayudar, o de culpa de no ser suficiente, o incluso ambas. Y esto no es otra cosa más que el ego mostrando un aprendizaje. Un consejo elemental para los trabajadores de la luz, es que necesitan librarse de todas estas energías bajas que reducen su poder.

Cuando los trabajadores de la luz hacen suficiente trabajo personal, el cual se traduce en saber manejar la culpa, el miedo, la ira, su vibración se eleva a tal nivel, que su poder de ayudar al universo es mucho más alto de lo que se podría imaginar.

De hecho, un trabajador de la luz empieza a servir al universo cuando logra su propia felicidad. Ahí esta el primer paso necesario para poder servir como el alma anela.

Namaste.

La razón por la que el trabajo de luz debe estar basado en el amor

Como trabajador de la luz buscas siempre dar. Es una característica muy fuerte, pero es importante cuidar desde donde haces las cosas. Pues esto ayuda a evitar pasar por situaciones dolorosas, las cuales debido a que la alta sensibilidad que tenemos, genera un sufrimiento muy desgastan.

Esta en la esencia de los trabajadores de la luz esta la necesidad de servir, de hacer por los demás. Pero hay que cuidar hacerlo por amor, y eso implica tener un proceso de crecimiento espiritual y de desintoxicación.

En mi caso, siempre he buscado ayudar a los demás, pero lo hacia para sentirme bien yo. Pues mi ego me quería hacer sentir realizado, y en gran medida creía que mi importancia y mi valor personal venían de hacerlo. Dicho de una chistosa quería ser un Rockstar espiritual, buscaba ayudar a para ser reconocido.

Y lo peor es que esto de alguna manera afectaba esa “buena obra”. Ya que estaba yo buscando un resultado especifico, incluso un beneficio personal, el reconocimiento. Eso hace que las otras personas sientan ese acto que en lugar de ser amoroso se vuelve un poco egoísta. Y ¡Si!, la obra ahí esta, pero la forma y el fin con lo que se hace las cosas, en este caso importan mucho.

Además, muchas veces me descubrí, forzando la ayuda a otros. Incluso descubrí que había en mi el chip de ser “rescatador” o “salvador”. Esto implica considerarse una persona importante que viene a salvar a los demás.

Esto es un enfoque equivocado, pues cada persona vienen sola a aprender sola. Todos nacemos un ser superior que nos guía y nos ayuda durante nuestra vida de aprendizajes. Y si claro, podemos recibir ayuda de otros, pero cuando nosotros la pedimos.

Me recuerdo mucho, desgastándome y frustrándome en la búsqueda de personas por ayudar. Viendo a las personas sufrir sin aceptar mi ayuda. !Uff¡

En esto noté que mi energía era poca cuando buscaba hacer las cosas buscando un mérito.

Pero fue hasta que entendí que cada quien es dueño de su vida, y decide como quiere vivirla y aprender de la misma, que pude sentir alivio.

Cómo trabajador de la luz, no vienes a rescatar a nadie, ni a salvar, ni mucho menos a entrometerte en la vida de los demás, pues aunque tu fin sea legitimo, el libre albedrío de los demás, debe ser respetado.

A la única persona que vienes a salvar y a rescatar es a ti mismo, a nadie más.

Servir implica hacerlo por amor, y sin esperar nada de vuelta. También implica para ti la libertad de no tener que rescatar ni salvar a nadie. Esa carga si la tienes suéltala, sentirás alivio y verás como tu energía se eleva, señal clara que vas por el camino correcto.

Por otro lado, atraes a las personas similares a tu vibración. Y eso implica que enseñas lo que eres. Y esa es la única forma amorosa de ayudar. Cuando te ayudas, creces y las demás personas deciden si algo de lo que has aprendido les sirve.

Una cosa más, esta bien recibir halagos, felicitaciones y reconocimientos. Como trabajador de la luz muchas veces sientes culpa o que no lo mereces ante esto. Pero hay que aprender a recibirlos, es parte de vivir en abundancia. Así que permítete recibir, disfruta cuando vengas, festejas,pero no pierdas centro, no eres ni más ni menos por el reconocimiento. Solo señala que algo has hecho bien, no tiene que ver con el valor personal.

Todos somos el mismo amor, por lo que todos valemos lo mismo.

Yo sigo soñando con ser un día Rockstar espiritual, pero ya no hago nada la búsqueda de ese objetivo. Si se da seré muy feliz, pero realmente lo que disfruto ahora, es mi camino de luz y aprendizaje. Y me hace feliz ver que mi camino a veces le sirve a otros, pues lo hice por amor. Sin esperar nada a cambio.

Curiosamente cuando haces las cosas por amor, es cuando más ayudas, empezando por ti.

Namasté.

Salir del clóset espiritual

Quizás la principal cuestión a la que nos enfrentamos como trabajadores de la luz, es salir a la luz tal y como eres. Lo que por ahí se dice como salir del clóset espiritual, que implica mostrar tus dotes si reservas y sobretodo sin temores.

Si es probable que en tiempos pasados, esto te haya generado algún tipo de sufrimiento. Pero eso es diferente ahora. Así que hay que aprender a poder ser quien Dios nos pidió y nos pide que seamos.

A mi que lo que me ha aterrado, es sobretodo el rechazo. Pero realmente lo que he descubierto, es que ese rechazo no esta en los demás sino en mi. Si yo vibro en rechazo, es justo lo que voy a traer.

Yo tengo un trabajo corporativo, y me ha daba algo de miedo mostrarme con mis dones y habilidades psíquicas, hablar de ángeles, de yoga, de meditación, de mis temas. Hasta que un día dije, ¿qué tiene de malo tener esos atributos? ¿En qué momento una cosa va en contra de otra?

Ahí caí en cuenta, que nuestro Ego nos trata de proteger guardándonos. Tiene miedo de corramos riesgos, pero en ese temor esta no lograr ser plenos.

Yo lo que he hecho es hacerlo gradual, irme mostrando poco a poco. Como cuando uno entra a una piscina, primero tocas la temperatura, si esta adecuada vas entrando poco a poco, hasta que tu cuerpo se siente cómodo, es entonces donde se sumerges completo. Si, puedes tirarte un clavado y hacerlo de golpe, pero el riesgo de que el agua este helada y que no estés preparado es mucho mayor, es decir vas a tener que usar mas energías para componer el clavado, es mas intenso.

También está la opción que te plantea el ego, quedarte sentado viendo la piscina, con ganas de meterte pero sin hacerlo, y sufriendo cuando otros se divierten ahí mientras tu solo observas, consumido por tu miedo.

Eso es exactamente lo que ocurre con la vida espiritual, no da plenitud si vamos por ella.

Como trabajador de la luz es muy desgastante y frustrante tener dos caras, al final sabes que no estás siendo fiel a quien eres.

Es seguro ser un trabajador de la luz, hoy el mundo necesita gente que enseñe que el camino del amor, aveces no es el más cómodo de corto plazo, pero es el que mejor nos hace sentir a la larga. Es el camino que nos hace sentir plenos y completos.

Si habrá gente que te critique o que incluso puedan atacarte de alguna manera. Pero recuerda que cada persona se refleja en los demás. Y casi siempre esas actitudes vienen desde el miedo o la frustración de esas personas, que no han sido capaces de ver su lado luminoso.

En lugar que conectarte con tu miedo, contacta tu compasión. Tienes el poder de convertir el miedo en amor.

Si tu estas en paz, y haz sanado y perdonado las cosas de tu interior, veras con claridad desde donde te hablan los demás, si es desde su corazón o desde su temor.

Creo que en la medida que los hemos tenido la fortuna de encontrar la luz que hay en nuestro interior podemos ayudar a que otros vean esa luz que también hay en ellos. Al final por eso somos trabajadores de la luz, por que al encontrarnos, mostramos que se puede ser amor, en cualquier circunstancia.

Las misiones de la luz

Sin duda todas las personas que vivimos en esta realidad física, sin duda lo hacemos por amor. Y para lograr el amor necesitamos aprender. Pero en el caso de los trabajadores de la luz, necesitamos servir, para poder crecer.

Pero, hoy no quiero hablar exclusivamente de el servicio. Pero es importante tomar en cuenta que la energía y tu poder como trabajador de la luz se potencializar cuando sirves al amor universal.

El dilema nos lo topamos cuando empezamos nuestro desarrollo espiritual, que en mi experiencia no es otro mas que liberar los bloqueos de tu poder personal. Hay quien a esto le llama sanación. Yo he visto desde mi experiencia personal, que los trabajadores de la luz tenemos mucha sensibilidad y mucha claridad de el camino que debemos recorrer, gracias a nuestra intuición.

El fin de el trabajador de la luz es servir, pero ¿cómo puedo servir cuando tengo tantas cosas que me lo impiden? ¿Cómo puedo sustentar mi trabajo de luz? ¿Que debo hacer o hacia donde me debo dirigir?

Estas son solo algunas preguntas que al menos yo me hecho desde que recordé quien soy.

He visto que si te adelantas y quieres conocer el final de tu historia, no sólo no lo convoyes, sino que te desgastas y te frustras. Esta vida es sobre la experiencia, no sobre el objetivo a alcanzar. Es decir, lo importante en realidad es el camino y lo que acumula, mas que el destino. De hecho si me apuras el destino ya lo sabes, el regreso a casa, el regreso al amor.

El chiste es ir paso a paso, esto es como una especie de misión secreta. Cuando logras tu primer paso, se te revela el siguiente. No antes, no después. Yo he descubierto que esto es para que nos enfoquemos en el proceso.

Esta experiencia nos enseña paso por paso sin atajos. De alguna manera es la forma de que garanticemos llegar a lo que nuestra alma clama de la mejor manera.

¿Hacia dónde te dicta tu corazón que debes ir? Dirígete hacia ahí. Verás como todo fluye cuando sigues esas pautas. Y cuando sea el momento para dar otro paso, solito será. Todo ed perfecto, sobre todo cuando lo aceptas y permites que así sea. En ese preciso instante manifiestas tu verdadera esencia, la de ser amor.