Encontrar tu pasión te hace brillar.

Creo que hay dos momentos importantes en la vida de un trabajador de la luz, el primero de ellos, es cuando cobra consciencia de lo que es. Aunque esto puede ser un gran descubrimiento, también viene muchas veces junto con un sufrimiento por no saber que hacer para ser fiel a si mismo. Ahí es donde puede venir el segundo momento, cuando descubre cual es su pasión, que puede hacer que todo cambie para siempre.

Los trabajadores de la luz descubren tarde o temprano que les gusta servir, que les gusta ayudar a otros, se dan cuenta que tienen una sensibilidad mayor a los demás, pero no solo necesitan entender para que tienen estas características sino que es importante que se den la tarea de descubrir su pasión.

La mayor contribución de un trabajador de la luz al universo, es su propia felicidad. La cual se compromete muchas veces con la necesidad de servir, es su ego quien lo empieza a dirigir, diciendo que tiene que hacer esto o aquello, la ansiedad y la angustia se le presentan, y duda en su interior si realmente esta haciendo una diferencia en el mundo.

Pero un día, puede tomar una decisión y marcar una verdadera diferencia. Ese día es en el que deja de escuchar a su ego y escucha su corazón. Decide dejar de oír la voz de su miedo el cual le dice que no es suficiente o que su contribución de nada va a servir.

Entonces el corazón lo guía a básicamente dos cosas: a lo que le duele del mundo así como a lo que le hace palpitar su corazón.

Aveces tiene miedo de sentir su propio dolor que viene de las cosas que saben que podrían ser diferentes, pero necesita verlo para ver como puede aportar un granito de arena para hacer de este un lugar mejor. Aunque lo debe de hacer desde el amor y no desde la obligación.

Por otro lado, está lo que le hace que el corazón le lata más rápido y que lo llene de gozo, es donde aporta ya sea a través de alguna forma de arte o proyecto creativo. Expresar su individualidad de esta forma, hacer lo que le nace para hacer de esta realidad un lugar mejor, permite que el trabajador de la luz en realidad brille.

Al encontrar su pasión, encuentra la luz que tanto viene a aportar al mundo.

Namasté.

Una necesidad importante.

Quizás la característica más importante de un trabajador de la luz es la vocación de servicio, la cual es una necesidad básica que necesita cumplir para ser feliz. ya que de no hacerlo esto lleva a muchos a sufrir cuando no están llevando a cabo su importante labor en esta vida.

Lo primero que un trabajador de la luz necesita, es darse cuenta de la importante misión que lleva a acabo aquí en la tierra. No esta aquí simplemente para ocupar un espacio, está aquí para marcar una diferencia. Cobrar consciencia es fundamental para que empiece a cobrar confianza en la importancia que tiene su presencia en esta vida.

El miedo en definitiva es el principal enemigo a vencer. Pues los trabajadores de la luz tienden a dejar a un lado su imperiosa necesidad de servir por el miedo a que algo les pase o a no ser suficientes, o a cualquier variedad del miedo. Pero el resultado es que se terminan marchitando por dentro, consumidos por saber de lo que son capaces pero no están logrando ser.

Es algo bastante importante este asunto, ya que lo que determina a un trabajador de la luz serlo, es que esta en una especie de misión divina. Y no es que sea más o menos importante que alguien, no se trata de eso, se trata de una necesidad a nivel alma que necesita cumplir si quiere ser feliz. Esta claro de la luz que necesita este planeta, y conoce en lo profundo su enorme capacidad de amar.

Empezando por mi, conozco a muchos trabajadores de la luz que han sufrido por no estar alineados a lo que su corazón les conduce, lo cual es servir. Pero cuando lo hacen su brillo es tal que con solo esto ya están marcando una gran diferencia. Aunque suelen venir con un ego enorme al cual tienen que dominar para que su luz pueda emerger, lo cual lejos de vencerlos los termina fortaleciendo.

Ahí es donde se da un mágico momento, en el que descubren donde realmente pueden aportar, haciendo que algo súbitamente se transforme y es entonces donde el brillo del trabajador de la luz empieza a cumplir su misión en esta vida. Ahí es donde la plenitud se presenta y en verdad se ayuda al planeta a ser un mejor lugar para vivir.

Servir en las distintas formas que cada quien le nazca es la clave para hacer de este planeta un lugar maravilloso para vivir. El trabajador de la luz al cumplir esta necesidad de servicio, se ilumina y le permite a otros darse cuenta que también pueden tener la vida de sus sueños.

En esta realidad tan bipolar, el trabajador de la luz, o se ilumina o se marchita. Pero creo que en realidad el destino esta en ser la luz que vaya más allá de la oscuridad. Por eso se le conoce como un trabajador de la luz, pues esta en su esencia serlo.

Namasté.

Hay que tener cuidado con esto.

La principal característica que identifica a un trabajador de la luz es su vocación de servir a los demás. La necesidad de ser útil al universo es tan fuerte que comúnmente se presenta en nosotros un desequilibrio que nos hace sufrir enormemente, además por si fuera nos aleja de en realidad cumplir con nuestra misión cuyo cumplimiento es algo que tenemos muy presente.

Esto es algo que se le conoce como el síndrome del rescatista, querer rescatar a los demás para poder de esa manera cumplir nuestra misión.

Y es que sin duda, venimos con la intención de hacer a este planeta un lugar mejor. Queremos ayudar a los demás a dejar a un lado el sufrimiento, y reencontrar a todos con el amor. Pero nos confundimos en la forma, pues no venimos a cambiar a nadie, eso es un trampa del ego, la cual nos desgasta y genera bloqueos justamente con los que queremos cambiar, a pesar que nuestras intenciones sean puras.

Al único que en realidad hay que cambiar es a uno mismo. Lo que el trabajador de la luz tiene que entender, que su sola presencia es la que hace que su alrededor se transforme. Esto se vuelve mucho más fuerte en función de que tanto el o ella sean felices. Es nuestra propia felicidad la que hace que la gente a nuestro alrededor se contagie de esta luz.

Es importante en enfocarnos en aceptar y respetar a los demás, en algún lugar y momento, cada quien elige la manera en las que quiere vivir sus propias experiencias. Nuestro desgaste es rotundo si nuestras energías de ayuda no caen con quien las valore. Es como intentar sembrar en un suelo infértil.

Necesitamos amarnos como nada en este mundo, para que nuestra misión en verdad se cumpla.

Debemos confiar en el poder de nuestro propio proceso individual, incluso se siente un enorme alivio el saber que no hay que cambiar a nadie. Pero antagónicamente, en la medida que nos transformamos, empezamos a atraer gente que si quiere cambiar, y es entonces que nuestros aprendizajes incluyendo los que aún están en proceso en realidad funcionan.

Aceptar que no hay que hacer nada por nadie, nos libera y nos empodera. Tu felicidad es la que abre la puerta para la felicidad de otros. Esa es nuestra verdadera misión, no la de intentar rescatar a otros, con el riesgo que caer con vampiros energéticos que hacen como que quieren cambiar pero en realidad se están chupando tu energía.

El universo necesita trabajadores de la luz fuertes, llenos de amor y sobretodo de felicidad. Pues es esta luz la que hace que su misión se cumpla.

Namasté.

Aceptarte es potenciarte.

Cómo trabajador de la luz, si hay algo que puedo decir, es que siempre ha habido una enorme sombra que me ha perseguido, la cual me ha hecho muchas veces permitir que esa oscuridad sea la que domine mi ser, haciendo que mi luz sea completamente bloqueada. Pero como nuestro destino es brillar, necesitamos darnos cuenta de ello, para que podamos cumplir con nuestra misión.

Cada vez que estoy haciendo o intentando hacer algo para servir al universo, aparece esa necesidad de validación, de saber si estoy haciendo bien o mal, y en ese momento ya no estoy haciendo las cosas para el universo si no en realidad para mi ego.

Con muchos de los trabajadores de la luz con los que he tenido el gusto de platicar, he descubierto que tenemos en común una jaula emocional derivada de la necesidad de aceptación. Siempre estamos en algún lugar de nuestro ser buscando que alguien más nos diga que estamos haciendo bien las cosas.

Esto hace que nuestra luz se anule, por que la energía se dispersa en tratar de agradar a los demás en lugar de usarla para enfocarnos en servir. Como seres de luz, necesitamos hacer que nuestra energía este adecuadamente enfocada para que podamos cumplir lo que tanto anhela nuestra alma.

Debemos entender algo, tenemos una inercia que genera una necesidad de servir, una necesidad de dar. Mas sin embargo, en el momento en el que sucumbimos a nuestro ego, impulsados por esa necesidad de aprecio, dejamos de estar enfocados en el servicio, nos intoxicamos, y dejamos de conectarnos con lo más puro de nuestro ser.

En el momento en el que dudamos de nosotros, en ese momento nuestra luz se minimiza. Solo es hasta que confiamos ciegamente, y dejamos que sea el universo quien use nuestro aporte a su mejor entender, que en realidad empezamos a sentirnos completos. No se trata de ser reconocido, se trata se hacer las cosas por amor, simplemente es llenarnos por el placer de servir más allá del resultado.

Es nuestra intención la que determina nuestro poder, si esta es la de servir, nuestra energía se potencializa, no así en el caso en el que estamos en la búsqueda de ser aceptados. Lo cual nos hace vulnerables y dependientes de la aprobación de los demás.

El trabajador de la luz, solo puede servir al universo como siempre ha querido, en el momento en el que va más allá de esa necesidad de aprobación. Al reconocer que esta completo y que su sola existencia hace que su aportación se cumpla, su magia aparece.

Al dudar de su aportación al universo también se minimiza, pero basta que recuerde que su esencia es luz, para que sus acciones regresen a ser orientadas a hacer este un lugar feliz.

Namasté.

Un elemento necesario para cumplir tu misión.

Los trabajadores de la luz tenemos una intensa necesidad de servir al universo, aunque esto puede ser en muchas formas, esta necesidad es muy fuerte. Aquí es donde el viene el gran reto de hacerlo, pues no hacerlo puede generar mucho sufrimiento y frustración, pero el miedo de no saber como hacerlo también es el mayor dolor que los trabajadores de la luz experimentan.

Algo característico en esta vocación de servicio, es la necesidad dar y compartir, pero como buenos seres humanos tenemos un enorme miedo que se nos presenta. Lo cual la mayoría de nosotros hemos permitido que dicha oscuridad se posesione de nosotros, incluso hasta olvidarnos de toda la luz que hay en nuestro interior.

De hecho, podemos llegar hasta cuestionar nuestra razón de vivir, dudamos de si las acciones que hacemos son las correctas, y nos sentimos sin rumbo.

Pero en algún momento recordamos, nuestros ángeles y seres luz nos recuerdan quienes somos, ahí se nos abre la oportunidad de empezar a dar los pasos que necesitamos para en verdad hacer eso que nuestra alma tanto anhela, servir. Sabemos que lo hacemos por que sentimos una sensación de que nuestro propósito elevado se esta cumpliendo.

Lo único es que normalmente la duda sigue presente, y solo es hasta que el trabajador de la luz se ve al espejo y empieza a demostrarse de su capacidad, que el ciclo negativo se rompe y entonces su luz empieza a emerger.

Hasta donde he descubierto, casi todos los trabajadores de la luz nacemos con baja autoestima, o sentimos una enrome frustración en algún momento de nuestras vidas por no poder ayudar como quisiéramos, pero esto lejos de ser una condena es un motivo de aprendizaje, es lo que nos hace crecer y nos hace encontrar quienes somos, cuando aprendemos a valorarnos nuestra luz brilla como nunca antes.

Así que confía en ti, solo cuando lo haces tu luz finamente es capaz de iluminar a otros. El universo solo puede manifestarse a través tuyo cuando confías en ser el maravilloso canal de amor que realmente eres.

Tu mantra es “confía”, al practicarlo en verdad te vuelves el poderoso trabajador de la luz que el universo necesita.

Namasté.

P.d. Om mani pad me hum (googlea el significado)

Confía en que tu voz es necesaria.

Uno de los más grandes iniciadores que tenemos los trabajadores de la luz, es el autosabotaje que nos hacemos sobre la autenticidad de nuestra misión. Nos cuestionamos si de verdad deberíamos hacer algo ya sea por que vale la pena, o por que quizás ya alguien lo esta haciendo. Pero por otro lado nos cuestionamos por que tenemos esas inquietudes por ayudar.

Lo que te puedo decir, es que si la inquietud esta en tu corazón, es por que eso la hace algo divino y parte de tu misión espiritual. Te puedo hablar de ambos casos, ya que tanto los he vivido, como sufrido.

Para empezar, hay muchas personas que quizás estén haciendo o diciendo algo que te sientes motivado a hacer, incluso gente que lleva mucho tiempo haciéndolo. Ahí tu ego aprovecha para decirte que no estas calificado. Pero la realidad es que tu voz es única y necesaria. En muchas ocasiones no me cayo el veinte de alguna cuestión espiritual, hasta que alguien lo dijo de una precisa forma y manera. Y hay gente que necesita escuchar lo que tienes que decir.

La otra cuestión es si vale la pena hacerlo. Yo lo que puedo compartir, es que me he sentido enormemente frustrado al no estar enfocado en mi misión. Por el contrario, he encontrado un enorme gozo al ir avanzando hacia ella. Sobretodo en la medida que lo he hecho por el placer de compartir y no por lograr o alcanzar algo.

Enfocarse a servir al universo es lo que únicamente puede hacer que en verdad nos sintamos llenos.

Pero lo único que realmente puede hacer que demos el paso definitivo, es la confianza. Osea la determinación de que nuestra razón de ser en realidad tiene un propósito, pues así es. Pero mientras no lo aceptemos no podemos despertar. Solo confiando en nosotros mismos, es como podemos saciar esa ansiedad de servicio.

Dicen que mientras más grande sea nuestra misión, más grande es nuestro ego. Así que es muy normal, que nuestra misión este sepultada en una serie de razones por las que no vale la pena intentarlo. De hecho, no todo se da por arte de magia, hay que irle buscando, hasta develar la forma en la que mejor podemos contribuir al servicio al universo.

Pero de nuevo, todo se resume, a soltar el control, así como el temo, y confiar en cada paso que des. El universo está contigo, te necesita tanto como te ama, preciosa semilla estelar.

Namasté.

Tendemos a ello, pero necesitamos hacerlo diferente.

Por mucho tiempo sufrí queriendo componer a toda persona que había a mi alrededor. Aunque en su momento no sabía que yo era un trabajador de luz, y que mi tendencia y necesidad era la de ayudar a otros, lo estaba haciendo de una manera en la que no solo no ayudaba a los demás, sino que además terminaba yo sufriendo, todo por mal enfocar mis energías.
Una de las ilusiones más grandes del ego, es que venimos a iluminar a los demás, a eliminar el sufrimiento humano, lo cual en parte es verdad, pero no lo podemos hacer queriendo cambiar a los demás, ahí es donde está la confusión, lo necesitamos hacer cambiando nosotros mismos en primera instancia. Cambiamos al mundo en el momento en el que cambiamos nosotros.
De hecho, los trabajadores de luz, tendemos a tener un síndrome conocido como «el rescatador/a», el cual nos hace meternos donde no nos llaman para salvar a la persona. El resultado puede ser catastrófico, pues podemos terminar en relaciones con codependencia, enojados y frustrados por no lograr cambiar a nadie.
Y es que en realidad, a nosotros no nos corresponde cambiar a nadie, aunque si ser una inspiración luminosa. Cada uno de nosotros tiene la misma sabiduría interior, y cada quien vive las experiencias que le corresponden. Cuando queremos rescatar a alguien, estamos tanto desperdiciando nuestra energía como además invadiendo la experiencia de los demás.
El camino de la inspiración es el mejor, pues implica sanarnos a nosotros mismos, y es, nuestra misma sanación la que a través de la ley de la atracción, atraerá a las personas que necesiten de nosotros para que les ayudemos a hacer lo propio.
Nuestra más elevada misión no es cambiar a los demás, sino simplemente liberar los obstáculos que tenemos para ser felices. Eso es lo que en realidad cambia al mundo.
Namasté.

Quieras o no, te conviene hacerlo.

Por mucho tiempo, creía que mis dones eran algo a lo que le debería tener miedo. No por otra cosa, pues en el pasado (probablemente otras vidas), dichos dones no me habían llevado a un buen destino. Pero la realidad es que me sentía enormemente frustrado sin darme cuenta por que, y es que realidad los trabajadores de la luz sufrimos enormemente en la medida que nos alejamos de nuestra misión de vida, el servicio al universo.

Todos tenemos dones, pero los que nos podemos denominar trabajadores de la luz, es por que esos dones nos gritan de una u otra forma para hacer a este mundo un sitio mejor. No por que seamos más o menos que los demás, simplemente por que en nuestra alma esta la misión de hacer algo por los demás, así que nuestra alma sufre y de ahí todo nuestro demás ser, sino estamos alineados a nuestro propósito.

Queramos o no, nuestros dones están ahí, los míos consisten en poder sentir a los demás, saber mucho de su pasado, así como tener algunas visiones del futuro. Cuando no estaba consciente de ellos, mi ego (la parte impulsiva y protectora a través del miedo), me convencía que eran locuras de mi parte, y de que no era seguro confiar en ellos. El recuerdo inconsciente de que usarlos era malo y que iba a salir dañado, estaba totalmente presente.

Pero mi espíritu me seguía susurrando al oido de que me conociera, de que me perdiera el miedo, y sobretodo que me reencontrará con mi divinidad. Sin duda en la medida que lo he hecho, me he descubierto como alguien que vibra en mucha más paz y armonía, sobretodo por que ya no veo como alguien defectuoso sino con alguien virtuoso.

En algún lugar escogimos venir a esta vida a servir, y es parte de nuestro aprendizaje toparnos con ese miedo que nos inhibe, y que aterroriza. Pero nuestro corazón nos dice que podemos ir más allá de estos temores y de que nada pasa. Es una simple ilusión de nuestro ego.

El recuerdo que nuestra capacidad de ser ilimitados, ser uno con Dios, a veces nos duele cuando nos topamos con una realidad dual, llena de positivos y negativos. Pero escogimos estar aquí por voluntad propia, necesitamos recordarlo para evitar marchitarnos, y en lugar de eso florecer haciendo de este planeta un lugar para vivir.

Nuestros dones psíquicos son un regalo de Dios, debemos verlos así, debemos aprender sentir su apoyo para despertarlos, y tenemos que animarnos a descubrir la aventura que estos nos tienen preparados. Pues no creas que por el simple hecho de descubrirlo todo va a ser color de rosa. El camino apenas empezará, puede ser que hayan tropiezos, pero la verdad vale la pena. No hay nada como poder saber quien eres y permitirte desplegar tus alas.

Los seres de luz, estamos hechos para emerger de la oscuridad e iluminar, y aunque hay una parte nuestra que nos atemoriza para hacerlo, nos conviene ser la luz, pues cuando lo recordamos sabemos que nada malo nos puede pasar.

Namasté.

Todos tenemos algo para enseñar.

A cada uno de nosotros, la vida nos ha puesto una serie de retos bastante interesantes. Ya que estos, son nuestras oportunidades de crecer, e iluminar nuestro ser. Más sin embargo, podemos o no aprovechar lo que nos toca vivir. Pero si lo hacemos, no sólo nuestra vida se vuelve más plena, sino tenemos mayor claridad de estas lecciones, lo que nos abre otra oportunidad, la de compartirlas. 
Ahí es cuando muchas cosas cobran sentido para los trabajadores de la luz, pues cada una de estas lecciones, pueden ayudar a alguien más, y nuestra enseñanza se da desde un espacio de amor. 
Como ya he escrito en otras ocasiones, hay que cuidar, no caer en la trampa del ego, de ser «rescatador/a», la cual consiste en querer cambiar y salvar a los demás, lo cual normalmente termina trayendo mucho sufrimiento para uno, y poco cambio a esa persona. Cuando hay algo que se le puede enseñar a alguien más, solita la vida te lo va a poner enfrente.
Esto es debido a la ley de la atracción. Atraemos a las personas que tienen nuestra misma vibración o que están por tenerla. Ahí es donde la parte divina siempre me da una gran lección, no soy un producto terminado, y cada vez que ayudo o comparto alguna de mis aprendizajes, estoy aprendiendo algo otra vez. 
Lo que se enseña a los demás, es en primera instancia una lección a uno mismo. El estado interior es el que crea el estado exterior, y eso se refleja con las personas que son susceptibles a los aprendizajes que puedas tener.
Debo reconocer, que una de las lecciones que estoy teniendo hoy en día, es justamente a cobrar conciencia de esto. He notado que cuando crítico o señalo algo en otras personas, es por que eso mismo está de alguna forma en mi, y solo podré cesar esa actitud en la medida que sane esa parte de mí que me hace ver eso en los demás, lo cual no es otra cosa más que un reflejo de mi mismo. 
La verdad es que hay muchos miedos en relación a asumir el rol de trabajador de la luz, pues nuestro ego se alborota con todas las implicaciones que esto pudiera tener. Pero todo eso no es más que, más áreas de aprendizaje. 
Ser un trabajador de la luz, implica un compromiso con uno mismo, y con amarse incondicionalmente. Todo lo que venga después se da muy naturalmente, no hay que hacer nada, en especial si le entregamos el proceso al universo. 
Todos tenemos algo que enseñar, y a su vez, de todos podemos aprender algo, esa es quizás la más grande lección que podemos integrar para vivir una vida plena y llena de amor.
Namasté.

Esto puede pasar si no proteges tu energía.

Para los trabajadores de la luz, la sensibilidad a la energía es una característica muy importante. Muchos sufren derivado de esta sensibilidad, por absolver las energías del medio ambiente. El gran reto esta, en que el trabajador de la luz para conseguir sus objetivos, necesita invariablemente aprender a protegerse para no sufrir en el intento, pues su camino esta en estar junto a las energías de los demás.

Además la energía es necesaria para el logro de las cosas que le apasionan, en la medida que aprendemos a cuidar nuestra energía, nuestro poder en más fuerte. Por eso es tan importante aprender en que casos nuestra energía se ve afectada, y que podemos hacer para cuidarla.

La tendencia del trabajador de la luz, es al servicio, lo que implica dar de nuestra energía. Entonces hay que observar como nos afecta la tendencia de perder energía por nada más dar. Ahí esta quizás uno de los mayores desafíos en el que nos encontramos, cobrar por nuestra energía. Al menos de alguna forma.

Además esta tendencia a dar, nos lleva a correr el riesgo que otras personas abusen de nuestro tendencia a servir, ahí es donde es importante aprender a darnos nuestro lugar.

Cada uno de nosotros tiene un camino de sanación personal, el cual es necesario para que podamos lograr tener niveles de energía sanos, lo que lleva a tener mucha energía para dar al mundo.

Pero hay que entender algo, si la energía de dar y recibir, no esta en equilibrio, el trabajador de la luz termina sufriendo, termina desgastado, y con ganas de tirar todo. Es decir se aleja de lo que más le llena, darle al mundo.

Hay muchas maneras de hacer un blindaje energético, puede ser a través de visualización de una esfera de luz blanca o rosa, a través de usar cristales, música, de oración, o muchas otras técnicas, lo importante es aprender a proteger nuestra energía, de que no sea absorbida por nada ni nadie, lo que nos lleva a ser desgastados.

Lo otro hay que aprender, es a recuperar nuestra energía, pues de una u otra manera, esta se va entregando en nuestro camino.

Meditar es una magnifica manera de restaurarnos, me pasa que muchas veces estoy en reuniones, y empiezo a sentir como mis niveles de energía se están viendo afectados, lo que me lleva a sentir un enero cansancio así como desanimo. Basta 5 minutos de meditación, de observación de mi respiración para que me recupere un poco. Obvio las situaciones pueden variar, a veces necesito mas que otras, pero es una gran manera de regresar a un nivel adecuado.

No cuidar tu energía puede implicar mucho sufrimiento, y sobretodo mucha frustración para caminar en pos de hacer las cosas que verdaderamente te llenan.

Nuestra energía es algo sagrado, y nuestra misión es ser un ejemplo del amor más elevado. Por eso es tan importante empezar con nosotros mismos, si no aprendemos a cuidar nuestra energía, quien más lo va a hacer. Pero en la medida que lo hacemos, nuestro ser se eleva y empezamos a vibrar en una energía amorosa, jamás imaginada. Ahí es donde en verdad empezamos a cumplir nuestra misión.

Namaste.